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Viernes , 21.09.2018 / 09:47 Hoy

El desmenuzadero

El momento donde no cabe la austeridad

Erik Vargas

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Los flashes documentan la pasarela. Simulan una curiosa alfombra roja, emulan un desfile rumbo a los Oscar’s y hay quienes así lo creen con sus vestidos de etiqueta y bolsas de marca.

El que llega con quién, el que sonríe, el que no. El que tiene que decir, el que habla porque puede.

Es “la otra clase” de la pirámide social, la que se cuece aparte y que dentro de ella misma se divide: las masas bajando de autobuses que van y vienen, las lideresas de frente altiva, los iniciados, los jefes, y al final los VIP. Estos son los buenos, los de alfrombra, los que heredan, son como príncipes y princesas populosos.

La seguridad paraliza las ciudades y las concentra en un recinto, el que sea, público o privado.

Círculos herméticos de inseguridades, sitios de ego.

Los filtros, el registro, las edecanes, los que acomodan las categorías, las pantallas más grandes, los sonidos más estruendosos, los escenarios más vistosos y los que jalan los cables. Los canapés para los VIP, las botellitas de agua para la raza.

Los protocolos arcaicos, pasan entre el barullo y la grilla, abrazos y fotos, una solemnidad mezclada con el pueblo, y que preceden al momento, la anfitrionía del evento sublime.

De eso se trata todo el año, de llegar al día y decir algo y convencer. Es un canon de la política.

Las pantallas muestran las videoproducciones como preludio al discurso, ese que mostrará la retórica cuidada que pregona la chamba, los logros.

Recuerdo una activista me decía “los gobiernos deben entender que no son monárquicos, son servidores, no reyes”.

No amiga, aquí no cabe momento para la humildad, esa no la consumimos, aprendimos a reverenciar la vanidad, los discursos de primera persona, no de una entidad.

Con sus excesivos y protocolarios aplausos que no interrumpen la arenga, que están en dictados desde su concepción, desde su diseño, que surgen del énfasis. Las porras no, esas se meten donde sea, pero el aplauso es de clase, tienen sus momentos definidos.

No imagino un informe en una plaza sin escenario parafernalia, sin súper videos y degustaciones. Sin alfombra roja y sin clase. ¡Noo!

Para el que quiera venir. ¡Noo!

Qué necesidad de volverlos mortales.

Es su momento, desde inicios de septiembre cuando arranca el Presidente y da el banderazo para que todos luzcan su chamba… pero que la luzcan, que se vea. Es de poder.

Eso es casi un ritual de la vida mexicana.

Hay cosas donde no cabe la austeridad.



Twitter: @erikvargas e-mail: erik.vargas@milenio.com

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