• Regístrate
Estás leyendo: Del “nuevo”, al “ciudadanizado” PRI
Comparte esta noticia
Viernes , 14.12.2018 / 13:35 Hoy

El desmenuzadero

Del “nuevo”, al “ciudadanizado” PRI

Erik Vargas

Publicidad
Publicidad

El pasado fin de semana el PRI jaló la cuerda del telón, movió los reflectores y comenzó, como lo hace antes de cada elección, estatal o nacional su show de atracción, esta vez rumbo al 2018.

Para esta ocasión, el partido está sumido hasta el hipotálamo en su propio estiércol.

La crisis de imagen viene desde la Presidencia de la República, quizá la de peor aceptación en la historia (poco menos del 20%) y cierra con la generación de gobernadores más voraz.

Es precisamente esta generación la que acabó con la última gran estrategia y cruzada del partido más longevo del país, con la que inició el milenio y que llevó a Peña Nieto y su vida novelizada, a la Presidencia: la del nuevo PRI.

Fueron los nuevos elementos, sus fuerzas básicas, la sangre fresca, los que evidenciaron que la metamorfosis del partido no depende de la contemporaneidad, y que sí está ligada que las formas, las estructuras y los compromisos, tradiciones tan arcaicas como vigentes, con las que respira el organismo político.

Unos días después de esa reunión, la secretaria Claudia Ruiz Massieu ante MILENIO descartó que la corrupción sea la marca del PRI. Pues no es que venga dentro del decálogo partidista, pero está ligada como a su tricoloridad, tanto que algunos militantes lo asumieron como natural y “necesario” para una abundancia que no es personal, sino colectiva. La muestra es su “cuadro de honor”, y eso, está en la conciencia de la opinión pública.

Pues bien, el PRI anunció cambios: uno de ellos es el tribunal para la ética y el castigo a la corrupción, el cual parecía más que necesario ante los linchamientos, políticos y físicos.

El anti chapulineo, el cual, de ser cierto, podría acabar con prácticas tan graves, como obscenas, como la permanencia por décadas del dirigente petrolero Carlos Romero en las cámaras.

La otra es, la de los candidatos externos. Los especialistas apuntan que surge para abrir la puerta a un personaje en especial, que no estaba ligado al PRI: José Antonio Meade, un tipo que tiene “harto” coqueteo panista; sin embargo, parece también un ánimo de atraer algo de lo que le han robado otros partidos.

Es decir, el PRI pretende vender una nueva imagen, la de un partido “ciudadanizado”, que no es nuevo, que es plural, que respira del exterior, y no de su contaminado sistema; vaya, que no es tan PRI.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.