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El desmenuzadero

De transporte público y huachicol

Erik Vargas

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El robo de combustible y el negocio del ‘huachicoleo’ se convirtió con el paso de los años y el permiso de fuertes, en un negocio sabroso del que viven muchas familias, comunidades, organizaciones (legales e ilegales).
Las autoridades saben dónde están, cómo las venden, pero es un negocio redondo.La afrenta actual del gobierno federal, que ha generado una crisis social por el desabasto de gasolina, fue una medida desmedida pero emergente para un tema emergente, quizá pecando de imprudente, necesaria si había de buscar resultados inmediatos, o de lo contrario será un fracaso total.
Sin embargo, ante el sufrimiento de miles de automovilistas de muchas ciudades que no llegaron a tiempo a sus trabajos, o sus hijos a las escuelas, a sus citas, o que perdieron negocio porque 20 o 30 litros racionados no les sirven, debe dar paso a la reflexión de las necesidades de la comunidad, problemas torales, como tener transporte público de calidad que a su vez ayude a combatir la contaminación y el cambio climático.
En ambas, factores cardinales que nos sitúan entre las ciudades de tercer mundo.
Los mexicanos necesitamos un auto para llegar a nuestros destinos, mucha veces es un objetivo de vida y hasta presumido como un logro, pese a que sea más caro, porque el transporte público urbano (del foráneo ni hablamos) en la mayor parte de las ciudades es increíblemente obsoleto, insuficiente y hasta obsceno.
Las ciudades que aspiran a un mayor nivel cuentan con servicios de transporte, colectivo o taxi, de calidad, que incentiven a su uso sobre todo por las crisis y las campañas mediáticas para combatir la contaminación, que en el caso de la ciudad más importante del país, es otra crisis.
“¿Será prudente volver a usar la bicicleta?” me preguntaban.
Dificilísimo, las campañas que avanzaron poquito, se han caído por lo menos en el sur, con la única ciclovía existente en el centro de la ciudad, que fue retirada. En Victoria aún permanece… por el momento.
Sin embargo, toral es pensar en un transporte público de calidad, concesionado o no, que tenga estándares de calidad y que signifiquen una oportunidad de ahorro para el usuario, sobre todo para ciudades como Tampico, que si su única vía de poder (Hidalgo) sufre algún daño y bloqueo, paraliza a toda la Zona Conurbada..

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