• Regístrate
Estás leyendo: La realidad del momento
Comparte esta noticia
Viernes , 19.10.2018 / 12:59 Hoy

Igitur

La realidad del momento

Erandi Cerbón Gómez

Publicidad
Publicidad

Los tópicos del escritor no demandan siempre que el lector profese culto a la razón. El fundamento de su comprensión es la confianza, primero en el otro, luego en la palabra que quiere liberar de prejuicios y quimeras que empobrecen. Suscribo la sentencia de Yves Bonnefoy cuando declara que la esperanza que deposita en el lenguaje es la que hace que parezca que no se interesa por los problemas contemporáneos. Porque nuestra reflexión, nuestro trabajo, consiste en dar prioridad a todo lo que puede ayudar de manera radical y directa a mejorar la situación: no atacando los conflictos o debates del momento, uno a uno, sino yendo a buscar la raíz del problema mediante una dialéctica la cual promueva que las necesidades humanas puedan armonizarse.

Por si la azarosa provocación de que una plegaria fraguase en el hecho de que el pánico no prolifere más, tenemos en mente alguna oración y si bien impide que la desgracia sea imperante en la realidad, sí evita que prospere en nuestro pensamiento. Es conveniente creer que hay ángeles cernidos sobre los campos de batalla luego de la guerra, que ilustran una célebre victoria, donde imagino a un soldado diciendo: "Sí, sufro". Pero el Estado afirma que luchamos por una buena causa, de modo que el sufrimiento tiene sentido.

Ya acontecida la catástrofe, ahora necesitamos procurar vivir con relativo equilibrio: orden interior y perspectiva vital. Derivados del hecho de observar, analizar, escuchar, percibir, calibrar; porque sólo conscientes de la realidad podemos transformarla. Consciencia derivada del encomio de proyectar más que recordar, perdonar más que culpar. De aquí que disminuya la incredulidad social y prolifere nuevamente el humanismo evolutivo, aquel que emana de movimientos estratégicos para saciar necesidades humanas.

Elijamos mentores a quienes llegada la hora de reivindicarse reclamen verdad. Nuestras opiniones dependen del entorno social: "¿Qué persona puede tener en cuenta las experiencias de cualquier ser, y sopesarlas y compararlas de manera justa?" Cuenta el chiste: ¿cuántos veteranos de la guerra de Vietnam hacen falta para cambiar una bombilla? No puedes saberlo, tú no estuviste allí.

Organizar el entorno demanda un plan que contenga varios propósitos. La satisfacción comienza con el esfuerzo, pues uno termina por sentirse mejor en la medida en que decide "hacer algo" o, cuando menos, lo intenta. Hay que conceder mayor importancia a los sentimientos y deseos que se han convertido en el mito fundacional de cualquier industria.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.