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Sábado , 18.08.2018 / 06:16 Hoy

Verdad amarga

SEDESOL: del fracaso a la gendarmería electoral

Enrique Sada Sandoval

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“Política, s. Conflicto de intereses disfrazados de lucha de principios.

Manejo de los intereses públicos en provecho privado”.

Ambrose Bierce, El Diccionario del diablo.

Como uno de los fracasos más sonados—uno de muchos en lo que va de la presente administración federal—quedó patente el de la llamada “Cruzada Nacional contra el Hambre”, programa implementado por Rosario Robles como titular de la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) en su momento. Sin embargo, no se necesitó de mucho tiempo para que se evidenciara el nulo alcance de lo que se pretendía vender como la principal estrategia para combatir y disminuir la pobreza en México, por parte del gobierno de Enrique peña Nieto.

Luego de una serie de cuestionamientos en torno al uso del mismo para fines electorales (sin dejar de contar con la serie de alardes populistas por parte de la entonces titular y responsable del mismo) así como varios señalamientos de corrupción y falta de transparencia, la Auditoria Superior de la Federación se dio a la labor de analizar el avance en el cumplimiento de los objetivos del mismo, solo para comprobar lo que de antemano era de todos conocido: que la puesta en marcha de dicho programa no garantizaba en lo absoluto la disminución de la miseria en México—en un país con más de 7 millones en extrema pobreza, a quienes iba dirigido dicho programa—debido a la “incorrecta focalización de la población objetivo”.

Además, el informe de la Auditoria señalaba la incorrecta asignación de recursos, como en el caso específico del Programa para el Desarrollo de Zonas Prioritarias en el municipio de Metepec (Estado de México) donde se integraron ocho proyectos a través de 49 contratos por un total de 102 millones 748 mil de pesos.

Sin embargo, tal parece que el remedio salió peor que la enfermedad con la designación de José Antonio Meade Kuribreña, quien pasó de titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores a SEDESOL, sin más credenciales que el descrédito que le acompaña desde el sexenio anterior, patentándolo en este 2016—con procesos electorales en varios estados—al endosarle la responsabilidad de ejercer de gendarmería a las víctimas-beneficiarios de los programas sociales bajo su cargo, invitándolos a “denunciar las irregularidades”;esto es, poniéndolos en riesgo y ante posibles represalias, desentendiéndose de la obligación que le corresponde a dicha dependencia, (cuando no ha implementado los mecanismos eficientes para ejercer la denuncia) patentando el único cambio que trajo su designación: el de la insensibilidad populista por la ineptitud demagógica.


enrique.sada@hotmail.com

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