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Jueves , 13.12.2018 / 22:30 Hoy

Verdad amarga

Promesas de campaña (e ilusiones) rotas

Enrique Sada Sandoval

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Dice el dicho que prometer no empobrece en tanto que cumplir es lo que aniquila. Consciente o no de lo anterior, el nuevo presidente, ungido como tal por el sufragio de cerca de 30 millones de mexicanos que ya por hartazgo pavloviano, por ignorancia histórica reciente—en el caso de nuevas generaciones de votantes—o simple ingenuidad votaron por él, ha decidido dar un golpe de timón, desechando en tiempo record lo que fueron sus principales propuestas de campaña; mismas con las que se hizo del voto para sí tanto como para los representantes de su partido en el Congreso y las gubernaturas en los estados.


En primer instancia, dejó claro en entrevista que el avión presidencial, el mismo que había ofrecido a Trump en su momento, no se venderá; que la reforma energética de Enrique Peña Nieto no será derogada; y que no habría una Fiscalía autónoma (contrario a su campaña contra el llamado “fiscal carnal” por parte del aún presidente en su momento). Lo último, seguramente, para evitar la posibilidad de un escenario de rendición de cuentas y responsabilidades le ocurriera a Dilma Roussef y a Lula Da Silva en Brasil, el año pasado.


Seguirán los gasolinazos, como lo confirmó en entrevista su Secretario de Hacienda Carlos Urzúa, subrayando que el combustible subirá conforme con la inflación anual.


Como vocera oficial del viejo “nuevo” régimen, sorprendió la actriz Belinda, vino a sorprender por partida doble: en su oficio al anunciar que Héctor Vasconcelos no va para la Cancillería en tanto Marcelo Ebrard, a quien durante su campaña López había referido como alguien quien no detentaría un puesto público, fue develado por la misma como Secretario de Relaciones Exteriores.


Tampoco se cancelará el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, la economía no crecerá al 4% anual, el Estado Mayor Presidencial seguirá siendo utilizado por el presidente, la reforma educativa no se derogará en lo que respecta a evaluaciones a los maestros, y la violencia no cesará en menos de tres años, por lo que el Ejército mexicano seguirá en las calles.


De modo que en tres días —o menos de 72 horas— 8 promesas de campaña quedaron como mentiras, independientemente de su viabilidad o no; dejando tranquilos al grueso de quienes no votaron por López Obrador en tanto traicionados y en suspenso, por decirlo de un modo más sutil, a quienes desde su ingenuidad, votaron por él. 



enrique.sada@hotmail.com

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