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Verdad amarga

No defraudó AMLO en el tercer debate

Enrique Sada Sandoval

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Contando las horas más que los días para las próximas elecciones generales, y en víspera de los cierres de campaña bajo el calendario de rigor que marca el Instituto Nacional Electoral (INE), el tercer debate televisivo, el último de todos, terminó realizándose no en horario estelar como solía suceder los domingos por la tarde sino entre semana, concretamente un martes.


Llevado a cabo en las instalaciones del Gran Museo del Mundo Maya, el 12 de junio en la ciudad de Mérida, el lugar para el evento—un recinto consagrado al rescate de una parte de nuestro pasado—fue testigo de la lucha entre las principales fuerzas políticas por el futuro del país (o lo que aún queda del mismo).


Aunque el formato para el tercer debate fue a parecer de muchos el mejor de los mismos, ni siquiera esta ventaja natural y equitativa le permitió lucir, defenderse o sostener siquiera sus propuestas a quien con todo y encuestas infladas por Epigmenio Ibarra, solía presumir al menos hasta entonces— tras 18 años de campaña que por principio de equidad pondría en desventaja a cualquiera—“ser el puntero” en las preferencias rumbo a la jornada del 1 de de julio.


Acorralado por sus contrincantes en cuanto a sus ocurrencias, los golpes más duros los recibió al ser exhibido por Ricardo Anaya por corrupción y endeudamiento como jefe de Gobierno, por sus negocios con su contratista favorito: el ingeniero José María Rioboó, con cerca de 200 millones de pesos en cuatro proyectos para su empresa constructora, (al mismo estilo que Grupo HIGA con Enrique Peña Nieto) así como por su constante elección y solapamiento de candidatos criminales.


En este caso, a diferencia de las pruebas de transparencia que se le solicitaron y evadió presentar en el 2016, el macuspano sí logró ser consecuente en el 2018 con lo que fue este otro “Tres de tres”: perdiendo todos los debates.


Y así, contando las horas más que los días para las próximas elecciones generales, y en víspera de los cierres de campaña bajo el calendario de rigor que marca el INE, el candidato de las televisoras—como eterno suspirante a la presidencia—no decepcionó a nadie: por el contrario, AMLO reafirmó su ignorancia general respecto a los principales retos del acontecer nacional al igual que su incapacidad moral para encauzar la nave del Estado y conducir al país a mejor puerto. 



enrique.sada@hotmail.com

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