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Martes , 16.10.2018 / 16:58 Hoy

Verdad amarga

De molinos y gigantes: Chesterton y Cervantes en el IV Centenario de su muerte

Enrique Sada Sandoval

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Aún rivalizando con la figura de William Shakespeare, tanto en obra como en rango de mayor influencia, el presente 2016 viene a convertirse nada menos que en un año que, pese a la avasalladora influencia del inglés como lengua hegemónica y herramienta por excelencia en medios y redes, termina por vincularse con el nombre de un español tan legendario por sus batallas personales tanto como por su pluma: Miguel de Cervantes Saavedra.

Consagrado a la posteridad como uno de los más grandes autores de todos los tiempos, nadie en su momento habría pensado que “El manco de Lepanto” terminaría rebasando cualquier brecha cultural imaginable gracias a una de sus obras que—convertida en un clásico, por haber brindado al mundo uno de los personajes más vivos y entrañables de la Historia—ha venido a ennoblecer a la humanidad por más de cuatro siglos.

Luego de ser justamente celebrado como gran soldado, poeta y novelista—tras celebrarse en 2015 el IV Centenario de la publicación de la segunda parte de El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha—toca ahora conmemorar la muerte de quien, desde entonces, vino a recordarse nada menos que como el “Príncipe de los ingenios”.

Sin embargo, a lo largo de este tiempo, uno de los más grandes homenajes jamás hechos a Cervantes y al Quijote proviene, irónicamente, nada menos que de una pluma anglófona como la de Gilbert Keith Chesterton, el “apóstol del sentido común”.

Como hijo de su tiempo, aunque rebasando a su tiempo y a su entorno, Chesterton encarna el espíritu de una época tanto como lo mejor de su país. Y esta esencia la refleja nada menos que en su obra El regreso de Don Quijote, misma en donde el célebre inglés se pone el yelmo y la armadura para arremeter contra otros molinos y gigantes; esto es, contra el espíritu de fatuidad y el pragmatismo que empezaban a gangrenar las mentes y los corazones del mundo entero, en nombre de la Modernidad y enarbolando el mito del progreso, a principios del siglo XX.

Al igual que sucediera con Cervantes, el gran mérito de Chesterton así como la vigencia de su obra radica en que, en tiempos de incertidumbre como el presente: donde las masas se convierten en víctimas y en victimarios mientras la realidad y la necesidad son suplantadas a diario por la soberanía del capricho y la tiranía de lo “políticamente correcto, su autor invoca desde lo más entrañable como es que un puñado de hombres que se atreven a desafiar a su generación, encarnando lo mejor del pasado, son los que siempre terminan por salvarla, preservando la esperanza en un futuro que abrace a todos.


enrique.sada@hotmail.com

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