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Lunes , 22.10.2018 / 16:35 Hoy

México -Venezuela: complicidad en la omisión

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Sin duda uno de los embajadores más entrañables del siglo anterior a la memoria de los mexicanos, junto con Manuel Márques Sterling o Bruno Delay, lo fue Jeffrey Davidow como embajador de los Estados Unidos en nuestro país.

Entre las muchas reseñas de su vida diplomática, estampadas en su obra El oso y el puercoespín, llega a referir los aciagos días en los que un desconocido Hugo Chávez había intentado asaltar el poder en Venezuela, llegando a reproducir solamente su propia parodia del putsh de 1923 con que Adolfo Hitler intentó un golpe de Estado en Alemania.

Como cualquier criminal sedicioso, Chávez debía de purgar condena tanto como ser inhabilitado para acceder al poder como candidato y para que esto sucediera, se requería del voto de los Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Sin embargo, el gobierno de Washington no quería incurrir en el cliché de parecer intervencionista lo mismo ante los países miembros como ante la comunidad internacional y optó por dejarle la responsabilidad a México, como un superior le endosa una tarea a un subordinado.

El futuro de Venezuela quedaba en nuestras manos igual que décadas antes, cuando el gobierno permitió las actividades subversivas y preparativos que la futura dinastía de los hermanos Castro preparaba para Cuba.

Sin embargo, como era de suponerse, el gobierno mexicano tuvo miedo a tomar esta decisión ante la posibilidad de verse demasiado “intervencionista”, “proyanqui” o anti latinoamericano, y se abstuvo de hacer lo correcto, como suele ser costumbre; de tal modo que por un acto de omisión y cobardía no hubo quien pudiera ponerle freno a la demagogia de Chávez.

Ahora, la Comunidad Económica Europea prepara sanciones contra la dictadura de Nicolás Maduro, ordenando el retiro y cierre de las embajadas venezolanas en los 28 países miembros que la componen, por sus constantes violaciones a los derechos humanos.

Sería una vergüenza que México y el resto de Latinoamérica—salvo Perú, que ya lo hizo—no hicieran lo mismo: si no por solidaridad al pueblo venezolano que padece, al menos ante la amenaza que el mesianismo demagógico representa, desde nuestro propio suelo, rumbo a las elecciones del 2018.


enrique.sada@hotmail.com

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