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Miércoles , 16.01.2019 / 12:43 Hoy

Verdad amarga

La revolución mexicana como fraude

Enrique Sada Sandoval

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Desde la desmemoria histórica más cruda, o el cinismo criminal, el gobierno mexicano se sigue dando a la tarea de conmemorar y adoctrinar en favor de la mal llamada “revolución mexicana”—dudosamente puede ser mexicano algo financiado por la Standard Oil y el gobierno de los Estados Unidos—con su tradicional desfile y despliegue pueril de folklorismo en la capital del país, repitiéndose como eco también en los municipios y las capitales del resto de la república.

Aún en pleno 2017, el simple hecho no deja de presentarse como algo surrealista ante la mirada analítica (que por supuesto, no incluye a la burocracia servil, a los politicastros en turno, al charrismo sindical a la mafia magisterial como comparsas del régimen) a la hora de tener la suficiente inconsciencia de celebrar el acontecimiento demoledor de nuestras posibilidades como país durante el siglo XX, dados los estragos terribles y el atraso irreparable que supuso este movimiento armado.

Ahora bien que como colonia y vil traspatio del vecino del norte desde entonces, pareciera que solemos imitar del mismo solo sus vicios y ninguna de sus virtudes, por así decirlo.

Entre estas últimas empezamos por el hecho de que nadie—ni el gobierno federal ni sus gobiernos locales—se atreverían a celebrar la Guerra Civil que a mitad del siglo XIX los llevó a una lucha a muerte de hermanos contra hermanos que devastó por completo el sur de aquel país y que ni siquiera vino a cumplir con las promesas de igualdad y emancipación racial que como pretexto se propuso al iniciarse la misma; tanto así que tuvieron que pasar 100 años exactos para que el presidente John Fitzgerald Kennedy pudiera meter a una niña negra a una escuela pública en Alabama (usando al ejército y la Guardia Nacional, contra la voluntad del gobernador que se interponía en la misma puerta).

Gracias a los estudios del gran antropólogo Manuel Gamio, Alan Riding, Moisés González Navarro, Andrew Collver y Gilberto Loyo entre otros, sabemos que la “revolución” costó cerca de 3.5 millones de muertos generando la mayor catástrofe demográfica en nuestro continente durante el siglo XX, con nulos y magros resultados hasta la fecha.


enrique.sada@hotmail.com

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