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Verdad amarga

Espejito, espejito: el retrato de Videgaray

Enrique Sada Sandoval

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Cuando Porfirio Díaz gobernó al país —esto durante poco más de 35 años— nunca admitió que se le develara públicamente ni se le erigiera una estatua, busto o ningún tipo de monumento personal; ni siquiera recibió con agrado cuando supo de la proclama en oro, plata y bronce que el cacique Terrazas mandó a acuñarle en Tiffany’s , con dedicatoria “Al Héroe de la Paz”, siendo gobernador de Chihuahua. No lo quería y sabía que tampoco lo necesitaba: su labor hablaba por sí sola, y mejor monumento en vida no podía tener que presenciar los frutos del trabajo arduo que inspira el patriotismo, mismos que se tradujeron visiblemente en obras que van desde el ferrocarril central, las mejores finanzas públicas en un siglo de vida independiente y la preservación de la soberanía mexicana hasta el Palacio de Correos o el de Bellas Artes.

Desafortunadamente, no es el caso del actual gobierno federal ni de los funcionarios y miembros de la partidocracia resultante de la mal llamada “revolución mexicana” a más de cien años de pleitos y justicia social, parafraseando a Jorge Ibargüengoitia, como se vio tras la develación del óleo de Luis Videgaray en Los Pinos (mala costumbre al parecer, entre muchas, heredada desde tiempos de la “presidencia imperial”).

José Antonio Meade, actual titular de la SHCP, y el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, estuvieron presentes en el acto realizado el pasado miércoles, además de Ernesto Cordero —que ostentara el cargo durante el sexenio de Felipe Calderón— quienes de haber sido pintados en aquel momento, todos juntos, habrían brindado sin duda un cuadro más interesante (por divertido) que el que fueron a ver.

Sn embargo, lo anterior además de la frivolidad y el pésimo mal gusto, está muy lejos de quedar como un desliz entre los muy recurrentes por parte del presidente Enrique Peña Nieto y su gabinete; por el contrario, implica un espaldarazo y se traduce visiblemente como un apuntalamiento a la persona del mediocre ex titular de Hacienda y canciller al vapor rumbo a las elecciones del 2018, mismas que dentro y fuera del partido oficial, ya lucen bastante desangeladas por quienes se perfilan como candidatos suspirantes, y no prometen a los electores ingenuos más que lo mismo que se ha venido cocinando en este campo durante las últimas dos décadas: nada nuevo y nada bueno.


enrique.sada@hotmail.com

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