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Martes , 18.09.2018 / 22:57 Hoy

Verdad amarga

El “no llegué” o la nueva tragicomedia política mexicana

Enrique Sada Sandoval

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En la espiral de las campañas presidenciales más inútiles y aburridas de la historia en los últimos 35 años, los candidatos han mostrado ser buenas bestias.

No obstante, en el almanaque de nuestra zoología fantástica la nota, que le es típica como cuadrúpedo de oreja y rabo, se la volvió a llevar el Don Perpetuo de la política mexicana, quien tuvo a mal ser invitado—y lo peor, asistir—a exhibirse a la American Chamber en la capital del país, brindándonos en esta ocasión una variación de su tradicional espectáculo cómico, mágico y musical en donde de entre sus fijaciones comunes volvió a recalentar el chiste del avión presidencial que no tenía ni Obama ni detentan nuestros amos e inquilinos actuales en la Casa Blanca (la de Pensylvannia Avenue, Código Postal 1600 por supuesto…no la de Las lomas).

En su estulticia, el eterno candidato insistió ante la entrevistadora que él usaría solo aerolíneas comerciales—lo cual implicaría no solo un enorme riesgo para el suspirante sino para los pobres e inocentes pasajeros de escuchar su verborrea o sufrir un atentado—ante lo que cuestionado sobre que haría si por retraso de tres horas fuera convocado a una Asamblea de las Naciones Unidas o a un foro del G-20, a lo que rebuznó como respuesta algo que expone su bajísimo nivel con un “Pues…no llegué!” más típico de Cantinflas en “A volar joven” que de un estadista o un aspirante serio a ocupar la primera Magistratura del país.

Pero lo trágico y lo cómico lo dieron como nota los feligreses de López Obrador, quienes lejos de reaccionar ante semejante muestra de ineptitud del cirquero, se aprestaron a aplaudirle la gracia como focas de circo: vendiendo el error como un acierto y el vicio como una virtud ante lo que a todas luces, de un año para acá, se percibe más bien como una muestra de senilidad y deterioro mental por parte del eterno candidato, lo cual dada la cada vez mayor frecuencia en repetir errores y ocurrencias, lo evidencian como alguien mental y moralmente incapacitado para gobernar.

Desde entonces, tal y como bien refiere un connotado académico mexicano, su frase “Pues no llegué” (aplicable también a sus despóticas ambiciones) se ha convertido en automático generador de memes, chistes, burlas y en un símbolo de estas elecciones deplorables que difícilmente podrá ser superado en su estupidez.


enrique.sada@hotmail.com

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