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Miércoles , 19.09.2018 / 17:54 Hoy

Verdad amarga

Del “feminismo” a la misandria

Enrique Sada Sandoval

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La muerte de Mara Castilla en Puebla, universitaria reportada desaparecida luego de salir tomada de un bar una madrugada, siendo violada y asesinada por el taxista de Cabify que contrató, ha venido a desatar una serie de reacciones encontradas que van desde el extremismo criminal hasta el simplismo más ramplón (y no menos criminal también); sobre todo por parte de quienes montadas en el totalitarismo de la ideología de género, han venido a rebuznar y sentenciar como ayatolas que “todo hombre es un feminicida potencial”.

Atendiendo semejante reduccionismo, basta revisar casos similares a la tragedia ocurrida con Mara, en el último mes, pero desde el otro polo al que se pretende vilipendiar solo por género.

El 9 de agosto un taxista fue asesinado por resistirse a ser asaltado por una joven en la ruta de Emiliano Zapata a Pabellón de Arteaga, Aguascalientes.

La víctima presentaba varias heridas punzocortantes (logrando comunicarse aún con vida con sus familiares) describiendo a su agresora como una mujer delgada de aproximadamente 25 años de edad con pantalón de mezclilla, chamarra rojo con negro y gorra roja, quien huyó rumbo a Emiliano Zapata.

Su cuerpo fue localizado junto a su taxi, a mitad de un camino de terracería.

El 24 de agosto elementos policiacos detuvieron a tres mujeres por el asesinato de un chofer de Uber en la Delegación Venustiano Carranza, luego que intentó resistirse a ser asaltado por las mismas. Cuando intentó escapar las asaltantes le dispararon, siendo capturadas tras su persecución por elementos de seguridad pública junto a la usuario de Uber, que había obrado en contubernio.

En el caso de los taxistas asesinados por mujeres, llama la atención como se omite lo mismo el nombre de las asesinas o sospechosas (por ser mujeres) y el de las víctimas (por ser hombres).

En ambos casos no hubo marchas ni hashtags; ni gritos de “Ni uno menos”, “Alto a la misandria” o “Nos están matando a todos” puesto que para los defensores del “Pensamiento único” siempre habrá víctimas de primera y quinta categoría, siendo que todas las víctimas son iguales.

Sin embargo, lo más grave no es el reduccionismo maniqueo de quienes buscan sacar raja política sino aquello que hermana a las tres víctimas, independiente de su género: un país donde la vida humana es barata y el Estado de Derecho sigue siendo el gran ausente.


enrique.sada@hotmail.com

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