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Miércoles , 17.10.2018 / 05:18 Hoy

Verdad amarga

Del debate del Debate

Enrique Sada Sandoval

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Lo que para muchos se había convertido en una entrega más por parte del equivalente a una serie televisiva, vino a colmar los apetitos de sangre y morbo dominicales ayer: no con un partido de fútbol ni con un torneo de box o de lucha libre sino con el Debate presidencial —el segundo llevado a cabo— en lo que se ha convertido en una larga y sinuosa carrera por la presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica entre Hillary Clinton y Donald Trump. Debate que, al igual que en las corridas de toros, ya estaba destinado a levantar no solo polvo y sangre sino también relámpagos y dardos venenosos.

Empezando a partir de lo más trillado y esperado: la recriminación hipócrita y moralina por parte de la Secretaria Clinton respecto a las expresiones machistas hechas por Trump hace once años en una conversación —sobre todo viniendo por parte de la desmemoriada Hillary, cuyas constantes y diarias expresiones denigrantes y hasta homofóbicas con las que trata a su staff de personal y hasta miembros del Servicio Secreto desde hace años, han quedado asentadas y testimoniadas de sobra en las biografías que sobre ella se han escrito— a la que Trump respondió disculpándose escuetamente, como algo de lo que “no se enorgullece”, revirándola a como lo peor es cuando las palabras se tornan hechos, citando los múltiples asaltos sexuales y acusaciones hechas por su marido, ahí presente, lo mismo como gobernador que como presidente.

Por otra parte, las acusaciones de malversación de información clasificada contra la demócrata también salieron a flote, no solo por la impunidad con la que fue exonerada por Obama — muestra-botón de la corrupción y discrecionalidad de la actual administración— por un delito mucho más grave que los que han llevado a otros a prisión, en tanto el neoyorquino fustigaba que como presidente pondría a Hillary bajo una verdadera investigación ante el Fiscal General, a lo que la candidata favorecida por Wall Street , CNN y el “mainstream media” trató de revirar burlona, aludiendo al mal temperamento de Trump, enmudeciendo cuando este le asentó que debería estar en la cárcel.

En fin, un espectáculo que aunque muchos definen como “El Debate del siglo”, se limitó a un intercambio de argumentos venenosos cuyos resultados se reducen a elegir entre un fanfarrón improvisado y ocurrente o una criminal, corrupta y genocida.



enrique.sada@hotmail.com

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