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Sábado , 15.12.2018 / 20:04 Hoy

Verdad amarga

Auschwitz-Texas

Enrique Sada Sandoval

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No terminaba el mes de junio, emblemático por las celebraciones del 70 aniversario del desembarco de los Aliados en Normandía, cuando un par de noticias en suelo estadounidense parecían remitirnos a la versión que se nos vende, desde Hollywood, como la de la guerra del mundo libre contra un régimen opresor que condenaba a muerte a los más débiles a través de una serie de políticas discriminatorias y racistas.Para vergüenza del mundo libre, hasta para agregarle un capítulo a la Historia universal de la infamia de Borges, vimos como las autoridades mostraban el cuerpo de Gilberto Francisco Ramos Juárez; el niño indocumentado que fue hallado muerto en el desierto de Texas—por deshidratación—a menos de una milla de la casa más cercana. Su pantalón de mezclilla con estampados infantiles de los “angry birds” y un cinturón de cuero, con el número donde ubicar a su hermano en los Estados Unidos, fueron mostrados ante las cámaras como un trofeo para la humanidad vencida y como el recuerdo de quien buscaba afanosamente una vida mejor, tan solo para encontrarse con el abandono y la muerte. Como Gilberto, muchos cruzan a diario la frontera norte de México, ofreciendo trabajo duro y lealtad para quienes los contratan al otro lado del Río Bravo. Sin embargo, la búsqueda por su sueño conlleva un precio y un peligro en el que no reparan las autoridades migratorias a la hora que los capturan, cuando no los abusan o matan en pleno sitio: el aprisionamiento en las peores condiciones imaginables, mismas que no serían nunca confesadas por quienes conforman el sistema migratorio y carcelario en ese país, pero que pueden inferirse tras una serie de declaraciones emitidas por el gobierno del Estado de Texas.El Gobernador Rick Perry solicitó ayuda en “estado de alerta” tanto a la administración del Presidente Obama como a la Guardia Nacional ante el “peligro” en que se encuentran las vidas de los texanos por la captura de más de 52 mil niños indocumentados en el Valle del Río Grande, mismos a los que se mantiene en confinamiento similar al de los campos de concentración. Lo curioso en este caso es la banalización del mal, pues el peligro que se invoca en este caso no es a favor de los niños y sus familiares…sino para sus captores “ante la amenaza de poder enfermarse”, razón por la que Perry reclama, además de fuerzas armadas—como si de criminales de guerra se tratara—la cantidad de 500 millones de dólares para su gobierno, por los gastos que ha hecho como carcelero de los mismos.Cuando un gobierno o régimen, sin importar su estamento (sea república o califato) e independientemente de su estrato como parte de un estado-nación determinado (sea central, estatal o municipal) incurre en políticas discriminatorias que atentan contra la dignidad y la vida, lo mismo de un ciudadano que de una población, etnia o grupo social por medio del asesinato, el exterminio, la esclavitud, la deportación la persecución o el hacinamiento contra cualquier población civil—por motivos sociales, políticos, raciales, religiosos o culturales—incurre en crímenes de lesa humanidad. Y en esto se hermana por desgracia, junto a la Alemania de los treintas, el Gobierno del Estado de Texas.


enrique.sada@hotmail.com

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