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Sábado , 22.09.2018 / 22:26 Hoy

Verdad amarga

2017-09-12

Enrique Sada Sandoval

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Como parte de las inercias históricas que suelen suceder y hasta repetirse en la relación asimétrica entre México y los Estados Unidos, y como saldos mediatizados de la guerra política entre la élite que inesperadamente perdió la presidencia en aquél país, es que se puede interpretar la decisión del presidente Donald Trump de acabar con el programa DACA que, por acción unilateral de su predecesor y con miras electoreras, llegó a implementarse sin brindarle ninguna seguridad ni auténtica garantía legal a los cientos de miles de migrantes ilegales e indocumentados como los llamados “dreamers”: aquella generación de jóvenes que (cercana a 800 mil) que cruzaron la frontera sur siendo muy niños y que, ante la falta de una auténtica figura legal que les asentara, ahora se encuentran ante un futuro incierto en lo que respecta a su desarrollo y permanencia en aquél país.

Tratados como botín de guerra y como arma electorera durante los últimos 9 años por parte del Partido Demócrata—el mismo de Obama y el clan Clinton—que solía referirse a ellos como “the taco bowl supporters” (los simpatizantes del tazón de tacos), “idiots” (idiotas) y “they buy anything” (Se tragarán cualquier cosa), ahora resultan defendidos nada menos que por el hombre que los expuso ante esta situación.

El expresidente Obama optó por pronunciarse de manera muy poco oficial a través de su cuenta de Facebook en un largo mensaje donde critica la decisión de Donald Trump: “Apuntar a esta gente está mal, porque ellos no hicieron nada malo… es cruel y errada”, rematando que era lamentable que el Ejecutivo de aquél país “haya desplazado su responsabilidad al Congreso”.

Aún y cuando tiene razón, el Congreso deberá integrar urgentemente un punto medio que no afecte la seguridad de los indocumentados y permita integrar a quienes patentan probidad, inteligencia y auténtica fuerza laboral para no afectar al país.

Sin embargo, no deja de llamar la atención que este “interés” por parte de Obama se da fuera de tiempo; esto es, cuando realmente pudo haber hecho algo permanente y significante como presidente, en vez de ganar los laureles de la infamia —superando a Bill Clinton como campeón en este rubro— al deportar y maltratar a más de 3 millones de mexicanos bajo su mandato: en promedio unos 375,000 al año; 31,250 al mes; 1,027 diarios y 42 a cada hora del día.


enrique.sada@hotmail.com

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