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Miércoles , 18.07.2018 / 11:44 Hoy

Un día después de las radiaciones

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En México poco se dice de la sustentabilidad de las ciudades a partir de la contaminación electromagnética que generan las antenas de telefonía celular o dispositivos similares que emiten energía no ionizante.

¿De qué estamos hablando?

Del posible efecto en la salud de las personas que viven en las inmediaciones de antenas de telefonía celular, mismas que en México son colocadas en centros urbanos sin la regulación suficiente y desconociéndose la potencia a la cual trabajan, es decir, a diario millones de mexicanos son radiados con energía no ionizante emitida por estos dispositivos.

Se cataloga como energía no ionizante porque en teoría no es capaz de modificar la estructura molecular de las personas, sin embargo, donde existe la duda científica es en los efectos por una exposición prolongada a este tipo de radiación.

El gobierno mexicano sabe de la problemática, sin embargo, en los escritorios del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) espera mejores tiempos el anteproyecto de "Disposición Técnica IFT-007-2016: Límites de Exposición Máxima para Seres Humanos a Radiaciones Electromagnéticas de Radiofrecuencia No Ionizantes en el Intervalo de 100 kHz a 300 GHz en el entorno de estaciones de radiocomunicaciones".

Dicho anteproyecto, que basa su regulación en las recomendaciones emitidas desde 1998 a nivel internacional, reconoce el impacto de las radiaciones no ionizantes.

"El creciente desarrollo tecnológico de las últimas décadas ha incorporado energía electromagnética en el entorno cercano al ser humano, esto ha motivado la realización de múltiples estudios científicos encaminados a determinar el grado de afectación que pudiera representar la exposición de seres humanos a cierta cantidad de energía electromagnética", indica el documento.

La propia Secretaría de Salud federal, en un boletín epidemiológico fechado en junio de 2016, retomaba resultados del programa REFLEX, el cual a nivel internacional alertó sobre cambios a nivel celular y subcelular derivado de la exposición a radiaciones electromagnéticas no ionizantes.

Antes, en 2011, la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó a las emisiones de teléfonos celulares como posibles carcinógenos.

Dicha clasificación derivó de una asociación positiva entre la radiación de teléfonos celulares y dos tipos de tumores cerebrales: glioma y neurinoma del acústico.

Sin embargo, en México hay apuración por la conectividad digital, incluso se ha convertido en signo de desarrollo social, pero el lado oscuro de esta realidad es condenar a los mexicanos a una tecnología casi adictiva, sin saber con claridad su impacto en la salud humana. Invisible al fin.

Que el destino nos alcance.

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