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Historias con zapatos

Seguridad y gobierno

Enrique Entero

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Andrés Manuel López Obrador candidato electo a ocupar el ejecutivo nacional ha reiterado en diversas ocasiones, con un dejo libertario quizá proveniente de los comuneros de París o de las sentencias del socialismo utópico: “la gente me cuida”; haciendo alusión a su indecisión personal sobre la facultad que tiene como futuro jefe máximo de las fuerzas armadas, para que el Estado Mayor Presidencial asuma su seguridad personal y familiar.

La duda sobre quién o quiénes lo protegerán, es quizá producto de una etapa de transición al pasar de ser candidato a funcionario público. Es natural que al momento ocurran resistencias, pero debe de quedar claro para López Obrador que él es ya es un personaje público representativo de una nación y de un gobierno, así como lo señala afortunadamente Olga Sánchez Cordero, postulante a ocupar la Secretaría de Gobernación: “El estatus jurídico, político y de gobierno debe tener obviamente un sistema que lo proteja. Porque está en juego la gobernabilidad, la estabilidad del estado mexicano”, afirmó.

Restarle importancia al Estado Mayor Presidencial en lo que respecta a la seguridad institucional es desconocer años de tradición, profesionalismo, experiencia acumulada y honor militar. La presencia en algún lugar o hasta en el mismo despacho del jefe del ejecutivo federal, requiere de la elaboración de estrategias y tácticas para brindar una óptima seguridad.

Ya en el transcurso del tiempo se verá el porqué de la necesidad de brindar una protección segura. En algunos casos habrá situaciones en las cuales cierto tipo de personas se sienten agraviadas por la falta de una solución inmediata y casi mágica a sus problemas, teniendo la creencia de que solamente al ser escuchados por alguien significativo para ellas, estos se resolverán; y tras el desencanto puedan venir las agresiones y vejaciones que ofendan inmerecidamente. Otros más, frustrados, malignos y en complicidad, se pueden querer colgar de manera funesta al destino histórico de los personajes, apellídense De León Toral, Aburto Martínez o Chapman, quien mató a mansalva al cantautor John Lennon en total indefensión, el cual quizá también pensó como López Obrador “la gente (mis fans) me cuidan”.

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