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Sábado , 22.09.2018 / 14:17 Hoy

Locura y maldad

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El amanecer del 2018 quizá tuvo un sesgo de fatalidad para la población estadounidense, similar a lo que le sucedió al héroe del cuento considerado el más corto de la literatura mundial escrito por Augusto Monterroso: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”, haciendo alusión a la nefasta existencia de Donald Trump como gobernante del vecino país.

Hablar sobre la dudosa salud mental, su evidente maldad humana y la incapacidad para gobernar de Donald Trump, con el transcurso de los acontecimientos, resulta ser un lugar común. El más reciente exabrupto al que se suman los ya lanzados en contra de los inmigrantes mexicanos, lo revelan como el racista más dañino del continente, al declarar que países como Haití y El Salvador, son unos “hoyos de mierda”.

Esta vez pido perdón a los lectores por mi machaconería al volver a referirme a la consideración dos especímenes de enfermos mentales: “Los locos malditos y los malditos locos”. A los primeros les cayó la desgracia de portar genes que provocaron su locura mental, mas su daño lo sobrellevan a duras penas sin perjudicar a otros. A los segundos, no conformes con saber, en algún momento de lucidez, que tiene un desvarío, hacen la vida difícil a los demás dañándolos de manera persistente. En el segundo rango ubico a Donald Trump.

Al poner en duda la salud mental de Donald Trump en el libro escrito por Michael Wolff: “Fuego y Furia: dentro de la Casa Blanca de Trump”, sólo confirma algo que ha sido evidente desde el inicio de la campaña política del citado gobernante: locura y maldad.

No obstante a que algunos periodistas norteamericanos han afirmado que dudar de la salud mental de Donald Trump, como lo expresa Wolff en el citado libro, sólo pueden manifestarla los médicos especialistas, Valeria López, ante las evidentes manifestaciones del comportamiento de Trump, escribe en un artículo periodístico: ¿solamente un ortopedista se da cuenta de la capacidad motriz de un ciudadano? O sólo los mecánicos perciben que un coche se ha calentado?

Michael Wolff afirma en su escrito que Donald Trump “repite frases para sí mismo a menudo” y esto para la Organización Mundial de la Salud OMS, puede ser un signo de demencia que afecta hasta el 8% de las personas mayores de 60 años en todo el mundo. Ya con anterioridad y con autoridad el doctor en Psiquiatría Bandy X. Lee, profesor de la Universidad de Yale, en su libro “El peligroso caso de Donald Trump” habló sobre los signos de demencia manifiesta en el gobernante.

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