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Sábado , 23.06.2018 / 18:56 Hoy

Historias con zapatos

¿Entonces, en qué quedamos?

Enrique Entero

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Dos aspectos contrastantes salen a la luz en torno al caso del voto favorable de la primera Sala del Supremo Tribunal de Justicia de la Nación sobre un amparo que posibilitará el uso de la marihuana con fines recreativos a las cuatro personas pertenecientes a la Sociedad Mexicana de Autoconsumo Responsable y Tolerante (SMART).

El primero,quizá forma parte de nuestra ideosincracia y puede confirmar lo que en alguna ocasión dijera el escritor francés André Bretón: Que México era un país “Surrealista”. Calificativo que bien se puede aplicar al asunto, pues los cuatro integrantes de la SMART no son adictos al consumo de la marihuana, y tal vez, nunca en su vida la hayan fumado; según lo declara Juan Francisco Torres Landauno de los abogados demandantes del amparo promovido, quien abundando sobre el tema, palabras de más, palabras de menos, dijo que la promoción del caso sólo fue utilizada para demostrar, que de alguna manera, sí era posible legalizar lo relacionado con el consumo finalmente libre de la marihuana en nuestro país.

El otro aspecto se relaciona con el proyecto de resolución que presentó el ministro Arturo Zaldívar, el cual señala que “las cuatro personas si pueden sembrar marihuana pero ¡no podrán comprar semillas para la siembra!, argumentado que en dicho proyecto no estaba contemplado este paso previo. O sea que se repite la historia del remedio pero sin el “trapito”, pues legalmente sí se pueden consumir dosis mínimas de estupefacientes, entre ellos la marihuana, pero no está permitida su comercialización para la adquisición de las citadas dosis.

Al momento, sobre la ejecución favorable del amparo, quedan muchos cabos sueltos pues el asunto pasará a manos de la Secretaría de Salud, la cual establecerá normas y criterios para llevar a efecto el proceso de producción y consumo de la marihuana que los cuatro demandantes tienen que realizar bajo la mirada y la lupa de una autoridad que no tiene ni la más mínima intención de llevar a debatir un asunto que es urgente: El de las adiciones como uno de los principales problemas de salud nacional.

Según afirma el periodista Juan Pardinas, el recientemente nombrado Cónsul mexicano en Barcelona, España, Fidel Herrera Beltrán, estuvo a punto de robarse un cenicero de cristal en la ciudad de Madrid, durante una ceremonia en el Banco de España.

Mal inicia “enseñando el cobre”

En su incipiente carrera

Dejandoun gusto salobre

El Cónsul Fidel Herrera.

Quizá con el mal hábito a cuestas

Buscará en Barcelona

Entre gentes deshonestas

Quien le haga la valona.

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