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Historias con zapatos

Deuda y austeridad

Enrique Entero

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Al mes de mayo del año en curso, el Gobierno federal presenta una deuda pública por 10.3 billones de pesos, equivalentes a más del 40% del Producto Interno Bruto nacional. Su compromiso de liquidación de poder sufragarse de manera inmediata, nos indica que cada uno de los que habitamos este país tendría que aportar la cantidad de 79 mil 597 pesos.

El gobierno actual de Enrique Peña Nieto incrementó el nivel de endeudamiento por la cantidad aproximada de 4 mil billones de pesos. Y es probable que una parte de este monto ingresado a las arcas gubernamentales haya sido empleado para dotar económicamente a las entidades y municipios de México. Por lo consiguiente, cabe suponer que los malos gobernantes como César y Javier Duarte al sustraer cuantiosas cantidades monetarias de un erario público alimentado con recursos económicos prestados, ahora tengan en sus haberes, bienes y dinero doblemente indebidos.

Con esta cifra de deuda pública estatal pendiente por pagar, sino totalmente, sí de manera parcial y quizá en parte mínima, se han lanzado voces contrarias a los recortes económicos al gasto público propuestos por el virtual candidato al gobierno, Andrés Manuel López Obrador, cuando dichos recortes es urgente e imprescindible hacerlos una vez que asuma el poder como candidato ganador de la reciente contienda electoral, pues los intereses de la deuda se cobran diariamente por las instituciones crediticias y sus montos son considerables.

Por otra parte, es difícil y complejo establecer que algunas personalidades por su grado académico y experiencia, tengan el interés en participar en el gobierno entrante, percibiendo un monto salarial y prestaciones, menores a las que recibirá López Obrador. Sí él, contra viento y marea en aras de la “austeridad republicana” anunciada, se empecina en querer recibir la cantidad que ha señalado, este gesto en favor de una concordia, solamente puede ser considerado como un símbolo y parámetro de un gobierno económicamente mesurado. Y de sufrir la propuesta algunas modificaciones, será entendible que las percepciones de otros funcionarios públicos puedan ser mayores sin rebasar escandalosamente el citado monto que recibirá el próximo jefe del ejecutivo nacional. Sólo basta recordar que los griegos alentaron la mesura en todos los órdenes de la vida y quien rompía el equilibrio era castigado por los dioses en su intento de transgresión de los límites impuestos a los hombres mortales y terrenales. El castigo de Hibris era la finalidad de los Dioses griegos para destruir a los hombres, volviéndolos locos al principio. 

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