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Una Presidencia en bancarrota

Enrique Acevedo

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Donald Trump presume ser el mejor negociante, pero los primeros dos años de su gobierno demuestran todo lo contrario. Lo que en la campaña fue uno de sus principales atractivos se ha convertido en una de sus mayores debilidades como presidente. Trump es un maestro de la disrupción, pero hasta ahí llega el encanto. En todo este tiempo al frente del gobierno, el auto proclamado rey de las bienes raíces ha mostrado ser bueno para derrumbar y malo para construir.

El heredero acostumbrado a tomar decisiones desde un penthouse en Manhattan y a forzar su voluntad en los negocios familiares, se ha visto frustrado y rebasado por la realidad política en Washington. En suma, Trump ha sido incapaz de transformar el sistema y cada vez parece más difícil que pueda lograrlo.

El 2019 llegó con un gobierno dividido y la oposición real del Partido Demócrata en un Congreso que se había olvidado de cumplir con su labor como contrapeso del Ejecutivo. Esto explica el cierre parcial del gobierno estadunidense.

Al ser incapaz de establecer la agenda y de obtener los recursos para su absurdo muro, Trump ha decidido limitar las operaciones del aparato gubernamental y de su burocracia para utilizarla como ficha de negociación.

Así el presidente estadunidense pasó de prometer un muro pagado por México a secuestrar el sueldo de cientos de miles de funcionarios públicos, hasta que los contribuyentes pongan el dinero que le permita cumplir con la promesa central de la campaña.

No, Donald Trump no sabe negociar, él solo sabe extorsionar. Por eso la visita a la frontera entre México y Estados Unidos esta tarde y por eso su mensaje a la nación el martes por la noche.

La estrategia es imponer su realidad y para lograrlo se ha inventado una invasión, una crisis protagonizada por delincuentes y hasta terroristas que solo existen en su imaginación.

Una estrategia cada vez más evidente y más peligrosa. Sobre todo, cuando se trata de un hombre acorralado. Trump, quien más de una vez ha llevado a la quiebra sus negocios, ahora pretende hacer lo mismo con el capital moral de la Oficina Oval. La suya es una Ppresidencia en bancarrota.

@Enrique_Acevedo

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