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Lunes , 28.05.2018 / 05:08 Hoy

Entre tú y yo

Aprendiendo a honrar su memoria

Emilú Cázares

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Pasan los años y lo puedes sobrellevar, pero no olvidar.

La partida de un ser querido deja una huella que es para siempre, no digo que te falte la fe cuando el dolor de la partida te sobrepasa, ni cuando lleguen los miles de ¿por qués?, las preguntas interminables ante las respuestas que quedan en el aire, el dolor presente y la falta de ganas para seguir. Muchas serán las circunstancias, muchos los pensamientos, sólo los que lo han vivido pueden saber y hablar de ello, lo importante es llenarte de fe y de la esperanza del reencuentro, de la oración que te ayudará a encontrar la paz en días donde las horas serán más largas y dolorosas, en momentos de recuerdos inolvidables y en los instantes donde, aún cuando sonrías llevas la pena por dentro.

Quienes partieron como mi querida prima Elsa fueron más inteligentes y terminaron más rápido de aprender, ya que Dios es el único que tiene el poder para decidir el momento en el que ya concluimos nuestro cometido en la tierra, que ya aprendimos y que ya dimos todo lo que debiamos dar, que debemos partir a otro lado, sin embargo, la tristeza embarga los corazones de quienes nos quedamos, porque ya no podremos compartir con ese ser querido los momentos terrenales, pero debemos recordar que nuestros amados seres estarían contentos, sabiendo que Dios nos dio la oportunidad del día a día para vivirlo plenamente, que nuestros dolores serán como oraciones secretas para él, que tengamos la certeza que estamos aquí para aprender, dar, servir y vivir con felicidad, para aprovechar los momentitos al máximo, que tenemos derecho y es nuestra obligación enseñar a los hijos, nietos y a quienes nos rodean que debemos aprovechar lo que la vida nos ofrece y hacerlo con las mejores intenciones, ya que eso nos ayudara a ser mejores y vivir intensamente.

No olvidemos orar por los que ya no están, teniendo la certeza de que felices nos ven desde el cielo, ésta será sin duda la mejor manera de recordarlos, tal y como ellos hubieran querido.

El camino es ante una pérdida irreparable, sólo el amor a Dios, la familia y los amigos verdaderos nos darán ese motor para seguir adelante, con el recuerdo imborrable en el corazón, ya que ellos estarán por siempre en nuestra memoria, llenos de cariño, respeto, admiración y amor.



emilu.cazares@milenio.com

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