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Sábado , 22.09.2018 / 01:34 Hoy

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Médico exitoso agradece a su decano

Eduardo Javier González

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Concluyó el Congreso Internacional Conmemorativo del 45 Aniversario de la Escuela de Medicina “Dr. José Sierra Flores” denominado “Los Retos de la Medicina en el Siglo XXI”, de la Universidad del Noreste.

El penúltimo evento programado fue la mesa redonda “Retos Profesionales Egresados UNE”, donde Eduardo Armando Reyes Rodríguez moderó la mesa que integraron sus colegas Rogelio Montemayor Garza, director del Hospital de la Mujer y Su Familia en Monterrey, también conocido como Ginequito; Carlos Guillermo Morris Garza, titular del Hospital Infantil de Alta Especialidad en Ciudad Victoria; Álvaro Jiménez Rivero, del Hospital Regional de Pemex de Ciudad Madero; y Ricardo Salas Flores, del Hospital General del IMSS también de la urbe petrolera.

Más allá de sus respectivas opiniones, experiencias y enseñanzas que buscaron plasmar entre el alumnado y la comunidad médica del sur de Tamaulipas, lo que llamó gratamente la atención fue el comentario de Salas Flores cuando se refirió, con mucho cariño, al decano José Martínez Romero.

“Estuve en la ceremonia de la Universidad del Noreste; todos los que somos UNE de una u otra forma, pues saqué cuentas. ¿Cuánto tiempo llevo en la universidad, cuál es mi relación con la Universidad del Noreste? Casi son 25 años.

“En todo ese tiempo he visto cambiar la medicina de manera drástica; vino a mi mente una imagen que, en ese momento, me llenó de mucha ternura, de mucho valor: la imagen del doctor Martínez Romero, decano, maestro. Mi más sincero reconocimiento…” y los aplausos de la concurrencia -ovación de pie incluida- le impidieron proseguir. El referido se puso de pie, los colores le llegaron al rostro, así como una amable sonrisa.

La ovación seguía, mientras Salas Flores continuaba: “A nombre de todos sus alumnos, quiero formalmente darle las gracias. Me voy a tomar el atrevimiento de agradecerle su esfuerzo”. Segundos más tarde, concluyeron los aplausos.

“Recordé las clases de Salud Pública que nos decía el maestro: ‘la letrina va de aquí a acá y ustedes tienen que medir de aquí a acá para poder saber dónde está la letrina’. Y cuando estuve en López Rayón –y lo que son las cosas, mi hija está a tres lugares del maestro estudiando Medicina ahora, y confío en la UNE porque creo en ella- y en ese momento dije: ‘Bueno, la tecnología y todo puede cambiar, pero hay conocimientos básicos de la Medicina que no cambian’”.

Dicen que nada enaltece más al ser humano, que ser agradecido con sus mentores, desde sus padres hasta los profesores, pasando por cualquier persona que se nos cruza en nuestro camino. Esos son los grandes hombres, esas son las grandes mujeres.

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