• Regístrate
Estás leyendo: La fuga de cerebros, desde México a Japón
Comparte esta noticia

Punto porcentual

La fuga de cerebros, desde México a Japón

Eduardo Javier González

Publicidad
Publicidad

Acusamos de recibida la investigación elaborada por alumnos de Silvia Lidia González Longoria, otrora subdirectora del Diario de Monterrey (hoy MILENIO) y actual catedrática en la Universidad de Estudios Internacionales de Kanda (KUIS), en Tokio, Japón, en colaboración con la ENALLT y la UNAM.
México tiene el primer lugar en América Latina y el sexto a nivel mundial en envío de personas calificadas a países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). A nivel de posgrado en la última década 13.5% del total emigró a Estados Unidos, según datos de la investigadora Luciana Gandini, de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Aunque con algunas dificultades por el idioma, el choque cultural o el sistema de trabajo, algunos de estos talentos mexicanos han encontrado un espacio importante (e incluso recursos económicos) en proyectos de ciencia y tecnología, en Japón.
Especialistas como Gandini consideran que la fuga de cerebros es una pérdida: se invierte en la educación de investigadores que se ven obligados a buscar otros espacios, dejando el subdesarrollo y atraso de sus propios países. Por otro lado, la ganancia es que estos trabajadores altamente calificados pueden enviar remesas, retornar con grandes habilidades o insertarse en redes globales de desarrollo científico y tecnológico. “En un futuro no muy lejano ya no vamos a necesitar teléfonos inteligentes. Tendremos un chip en la cabeza que enviará mensajes, encenderá aparatos, estará lleno de información y podremos hasta grabar nuestros sueños”, según la visión de Christian Peñaloza, investigador mexicano que trabaja en el Laboratorio Ishiguro de Inteligencia Robótica, en la Universidad de Osaka.
Cruzar las fronteras entre la ficción y la realidad se ha vuelto tan natural como lo fue cruzar diariamente la frontera geográfica entre su natal Tijuana y el sur de Estados Unidos, para completar sus estudios básicos.
Así, sus primeros contactos internacionales le permitieron soñar con ser investigador en el paraíso de la ciencia y la tecnología: Japón.
En este país ha desarrollado AURA, un dispositivo para procesar señales del cerebro que se convierten en movimientos.
Y este, es solo el primero de los casos de éxito...

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.