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Miércoles , 17.10.2018 / 01:30 Hoy

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Café Cultura: 21 años de letras, imágenes y degustación

Eduardo Javier González

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En el sur de Tamaulipas hay un ejemplo de que la difusión cultural puede convivir con el establecimiento de un negocio de éxito.

Amparo Berumen ha liderado por 21 años el concepto Café Cultura, tiempo en el que ha producido más de una decena de publicaciones de distintos tipos, así como calendarios que ayudan a promover el arte de los expertos de la lente de las Huastecas.

La más reciente publicación de Ediciones Café Cultura -extensión de Café Costeñito SA de CV- se titula “Así Me Pinta la Aurora”, con décimas de Arturo Castillo Tristán y fotografías de Berumen.

En 129 páginas de papel couché mate de 150 gramos, pasta dura, se hace reconocimiento al cofre de la tradición, el tesoro de la palabra y el orgullo aborigen “que me da rostro, identidad y plena conciencia de ser y hacer lo que me corresponde”, dice Castillo Tristán en el prólogo.

La segunda edición de este texto se encuentra en actual promoción; el pasado 23 de febrero, Berumen y Castillo Tristán, junto con Raquel Paraíso y Román Güemes, acudieron a presentarlo al Instituto de Antropología de la Universidad Veracruzana.

Imágenes como “Mi árbol y yo” tomada en Tampico, “Coman y beban las aves” en Gómez Farías, “Lluvia de oro” en el puerto jaibo, y “El santuario de los pelícanos” en la laguna de Tamiahua, La Ribera de Tampico Alto, Veracruz, complementan la publicación.

“De todas las mociones universales reavivadas en la fértil Huasteca, emerge la inventiva de Arturo Castillo Tristán: voces nativas, rasgueo de jaranas, latido íntimo, retumbar de la tierra en sus fibras ancestrales, en sus precoces fermentos expresivos y, al cabo, devenir constante e inmutable.

“Porque así como el antiguo orden pervive en los plantíos de la memoria, así la agenda del tiempo fue dictando al juglar, al versador, el clima interpretativo-escritural, y en esta gradual duplicación aprueba engranajes improvisados, imprevisibles.

“Y si límites tuviera la escritura, y los tuvieran la música y la danza, serían sin duda transgredidos letra a letra, ritmo a ritmo, paso a paso... Y recrear después un todo nuevo de deseos viejos que emergen, percuten, ascienden, descienden. Tensión-relajación porque así es la vida. Mas en la letra limpia de Arturo Castillo Tristán existirá siempre la posibilidad de que algunos hilos sueltos puedan al fin sujetarse...” Así se expresa la editora y fotoperiodista del decimero.

Tener este ejemplar en las manos es un lujo per se. Vale la pena que Café Cultura siga cumpliendo su labor de difundir lo mejor de las Huastecas.

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