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Lunes , 18.06.2018 / 22:58 Hoy

Intelecto opuesto

Violencia política contra la mujer

Eduardo González

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Mucho se habló del tema de la equidad de género durante este proceso electoral que culmina en Hidalgo y lo único que queda claro es que la paridad de candidaturas, horizontal, vertical, sustantiva o como se quiera ver, fue una dura experiencia para las mujeres en el estado.

Y es que no se trata solamente de que los partidos políticos cumplan con la postulación de una mujer para puestos de elección popular, sino que garanticen como organización humana que persigue fines ideológicos y políticos, que los derechos de las candidatas y sus equipos de trabajo sean respetados, de inicio por sus propios correligionarios, y en segundo término por con quienes compitan.

Basta con recordar los casos más sonados de la última elección como Edith Avilés del PRI en Actopan o Brenda Flores, también del PRI en San Felipe Orizatlán; o Yareli Melo, igual del tricolor, en Calnali que no solo fueron violentadas con guerra sucia sino que perdieron sus respectivas elecciones, por múltiples causas, pero siendo una de las principales el que no se les respetó el derecho a la equidad y la igualdad.

O bien, las ex candidatas a presidentas municipales y diputadas locales que sí obtuvieron victorias pero que también fueron objeto de guerra sucia en redes, de insultos y hasta de malos tratos por su condición de género como las propias Yoli Tellería y Gloria Romero del PAN quienes fueron groseramente tratadas en las junta distritales del Instituto Estatal Electoral cuando esperaban sus constancias de ganadoras.

Y ni que decir de los casos cuando es la propia mujer la que emplea la violencia de género contra otra mujer, como en el caso de El Arenal donde la ex candidata municipal del PRI, Beatriz Peña, enfrentó a la fuerza política local de su propio partido y de la propia alcaldesa en funciones, Adelfa Zúñiga.

Hidalgo cuenta con elementos legislativos, normativos, jurídicos y de apoyo para todo este tipo de situaciones en donde supuestamente la mujer que es violentada es apoya y el o la o los culpables son castigados. Sin embargo en política –en el México del todo se vale, diría el #LordBicicletas o #LordAudi- es hasta mal visto que una mujer se queje de los malos tratos al ser parte de un oficio rudo como lo es el de la grilla.

No hace mucho tiempo escuchaba el término de "mujeres masculinizadas" en la política hidalguense y creo que es un fenómeno que se da en todo el país; mujeres que violentan los derechos de las propias mujeres. Jefas de oficinas que se especializan en malos tratos tanto a hombres como a mujeres, pero más a ellas. Como si se tratara de una catarsis con autodefensa incluida.

El hecho de castigar al propio género pensando como el otro género, es algo que hizo que muchas de las postuladas por todos los partidos políticos en Hidalgo durante el pasado proceso electoral fracasaran en su intento de buscar alternancia no política sino de equidad.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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