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Intelecto opuesto

Un gobierno populista

Eduardo González

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La situación actual en la que vive una nación como México es muy clara. El rumbo de las políticas públicas y de la economía están supeditadas a factores externos.

Pese a lo que representa el país a nivel global y continental, la realidad es que son los aspectos de la relación con Estados Unidos, Canadá y Europa las que definen buena parte del motor que empuja a México a buscar ser de primer mundo.

Pensar que la unificación del país con la América Latina del espíritu setentista es realmente el gran riesgo que representa elegir un gobierno con ideas populistas.

Hay que aclarar que el hecho de que se tenga la idea romántica de la formación revolucionaria y arcana de los principios del hombre, la vida y la ética, no es ninguna garantía de un proyecto exitoso. Tampoco lo es la buena voluntad ni los deseos positivos, amorosos.

La política económica de México es precisamente la opuesta al tratado socialista. Y eso no se puede cambiar de un día a otro, al contrario, se deben encauzar los esfuerzos a darle rumbo y certeza a la forma en que mejor hemos podido resistir embates internacionales como el poderoso dólar sobre nuestros bolsillos, o el pírrico salario a los trabajadores.

Con comercio local, con economía sustentable, con valor agregado a lo hecho por nosotros, con exportaciones, con canales abiertos en todo el mundo, vaya, todo lo opuesto a lo que se identifica con el mal llamado “populismo”.

Las voces en contra de elegir un gobierno de tales características son muchas, pero las más precisas a mi parecer por lo que han sido en la vida actual, son las de los actores políticos como el presidente del Senado, Ernesto Cordero.

El todavía panista, quien está siendo acribillado por sus correligionarios por no mostrar su apoyo a Ricardo Anaya, expresó previo al inicio de las campañas que lo alcanzado está “en riesgo por visiones de los populistas, que no solo están en la izquierda también están en la derecha”.

Cordero ya daba vistos desde febrero pasado que las cosas no caminarían bien, ni con derecha ni con izquierda.

“En nuestra historia tenemos episodios donde los gobiernos cayeron en la trampa y siguieron espejismos que prometían soluciones mágicas e inmediatas y lo único que ocasionaron fue pobreza, devaluaciones, inflación y deuda”.

Opiniones internacionales también sirven de referente como la de Eugenio Sangregorio, diputado de Italia por América Meridional quien ha sido crítico en su país ante el riesgo de que el populismo o la extrema derecha impongan un gobierno.

El parlamentario postula que su país vive una crisis política como nunca, producto del voto fragmentado de las últimas elecciones, que no arrojó un claro ganador, sin mayorías. ¿Les suena parecido?

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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