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Intelecto opuesto

¿Son buenas las reingnierías?

Eduardo González

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El fin de semana pasado el virtual Presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador presentó 50 acciones que llevará a cabo para combatir la corrupción y medidas de austeridad que habrá en su gobierno a partir del 1 de diciembre.

Dentro de todos los mandamientos obradoristas destaca que quedarán suspendidos todos los fueros y privilegios para funcionarios públicos. No habrá adquisiciones de vehículos nuevos para funcionarios. No se comprarán sistemas de cómputo en el primer año de gobierno. No habrá más de cinco asesores por secretaría en el gobierno federal. Solo tendrán secretarios particulares los secretarios del Gabinete o equivalentes. No habrá bonos ni otras canonjías y el salario será integral. Los gastos de viáticos se limitarán a lo indispensable.

No se viajará al extranjero sin autorización del secretario, y la partida correspondiente se limitará a lo indispensable. Se reducirá en un 70% todo el personal de confianza y 70% de gastos en lo respectivo. Se reducirá a la mitad los sueldos de los altos funcionarios públicos que ganen más de un millón de pesos anuales, a la mitad. El recorte será de manera progresiva. Nadie podrá utilizar aviones ni helicópteros privados. Se venderá la flotilla. Quedan canceladas pensiones a ex presidentes de la República.

No se podrá asistir al trabajo en estado de ebriedad, ni ingerir bebidas alcohólicas en las oficinas públicas. Se reducirá en 50% el gasto de publicidad de gobierno. Se evitarán gastos innecesarios en oficinas y se ahorrara electricidad, agua, telefonía fija, móvil, gasolinas y otros insumos pagados por el erario. Y así…

Lo anterior, letras más, letras menos, es parte de una reingeniería que ocurre cada que alguien llega a la administración pública; o bien lo vemos cuando en alguna empresa particular es nombrado un nuevo jefe o patrón, quien debe contar con un diagnóstico y una radiografía clara de lo que ocurre para tomar las mejores decisiones.

En Hidalgo, en septiembre de 2016, cuando llegó el Ejecutivo estatal el gobernador Omar Fayad Meneses, se planteó como una de las acciones principales el famoso reordenamiento de la administración pública, la reingeniería de las oficinas y las funciones.

Incluso, dentro del Plan de Gobierno Hidalgo 2016-2022, se específica en su Eje 1 que persigue un gobierno honesto, cercano y moderno, como punto número uno y prioridad el tema de la reingeniería.

Tras casi dos años, en Hidalgo se ha promovido la innovación en los procesos de gestión para mejorar la respuesta en trámites y servicios, además de que se evalúa de forma permanente y clara los resultados alcanzados bajo procesos de participación y colaboración social.

A la par, el ahorro ha significado más de 100 millones de pesos para otras acciones dentro de la administración estatal. Muy similar a lo que podría pasar a nivel federal.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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