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Jueves , 20.09.2018 / 20:16 Hoy

Intelecto opuesto

Se hacen bolas partidos y candidatos

Eduardo González

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Después de medio año de dimes y diretes los partidos políticos en Hidalgo concluyeron su proceso interno para poder dar paso al registro final de todos sus aspirantes a puestos de elección popular en el estado, para competir en la elección general concurrente del próximo domingo 5 de junio.

Suele ser muy de política mexicana y más en estados de gran arraigo al tradicionalismo de formas como lo es en Hidalgo, el que todo implique mensajes, llamados, discursos entre líneas, poca información y transparencia en procesos internos, juntas secretas, golpes bajos. Todo es parte de un mismo círculo poco virtuoso al que todos quieren pertenecer.

Ayer eran minutos antes de la medianoche y seguían peleando puestos en planillas para municipios y espacios en diputaciones en partidos como el PRD, Encuentro Social, el propio PAN; el PRI lo hizo el fin de semana, pero vaya, nadie se salvó del desorden que imperó para conseguir un puesto, el que fuera.

Si entre las máximas de la democracia como forma de organización de estado entran los conceptos partidistas hidalguenses, tenemos más de 100 años de errores que corregir; son ellos, los partidos los que dictan cómo se juega y en dónde. Son ellos los que eligieron las formas de votación y las de participación. Hoy, el alegato por los espacios es resultado de su evolución en un estado donde todos comen del mismo plato.

Fueron más de 300 los candidatos a puestos de elección popular los que se registraron hasta ayer en la sede del Instituto Estatal Electoral. Hablamos pues de 300 personas postuladas por partidos y de forma independiente que buscan ser servidores públicos, empleados del pueblo, representantes de la gente.

¿Serás acaso un extraño fenómeno de múltiple vocación de servicio y patriotismo desmedido el que hoy aqueja a más de 300 personas en Hidalgo que quieren ser electos? ¿Acaso hay algo que redescubrir en el arte y oficio del servicio público y la noble causa de la política cuyos orígenes se inclinan por la visión austera y el servicio desinteresado?

De ser así, el pueblo de Hidalgo debe estar de plácemes pues tiene 300 personas que con ánimo íntegro y espíritu abnegado buscan servirle a la gente. De no ser así estamos ante el más negro de los panoramas pues las condiciones nacionales en materia social, económica y política no tardan en hacer erupción en los pueblos y comunidades donde por más que se tenga la obligación moral y ética de participar y votar, podrían dejar de hacerlo.

Sería prudente que estas horas previas al inicio de las campañas, todos aquellos que aspiran a ser representantes populares hagan un examen de conciencia en el que revaloren lo que es el puesto que buscan, las causas por las que desean serlo y sobre todo si en verdad quieren servirle a la gente de forma desinteresada.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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