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Martes , 23.10.2018 / 14:24 Hoy

Intelecto opuesto

Reconstrucción política

Eduardo González

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En Hidalgo los partidos políticos quedaron muy dañados luego de la elección del pasado 1 de julio. Incluso Morena, quien se llevó el carro completo en la entidad con los 7 diputados federales, los dos senadores y 17 de 18 diputados locales, está ante la disyuntiva interna por la verdadera identidad de sus creadores.

La ola lopezobradorista parece haber afectado de más a los institutos partidistas: no solo liquidó a nivel nacional a Nueva Alianza y Encuentro Social; también dejó en la lona al PRI, PAN y PRD. Rescató al PT y a Movimiento Ciudadano y hasta ayudó al Partido Verde sin querer hacerlo.

En Hidalgo, todos los partidos sufrieron bajas. No hubo ganadores pese a los resultados abrumadores ya que la radiografía muestra un complejo camino entre grupos y sectores.

Una vez finalizado el cómputo de las autoridades electorales del país y en la entidad, la recomposición quedó de la siguiente manera: Morena como la principal fuerza política en Hidalgo; en segundo puesto el PRI, en tercero el PAN, en cuarto Nueva Alianza, en quinto el PT, en sexto el PES, en séptimo el PRD, en octavo el PVEM y en noveno Movimiento Ciudadano.

Diferente mapa al nacional, puesto que aquí no hubo alianza obradorista para diputados federales ni locales, donde en distritos locales hubo candidatos comunes, donde el PRI en unos fue solo, donde MC también fue solo, donde el PES se alió con Panal, Verde y el partido tricolor, y así.

El resultado fue que tras los comicios son más grandes las heridas y las desventuras que las acciones y compromisos. La reconstrucción política y la reconciliación tomarán más tiempo quizá en Hidalgo que en el resto del país.

Aquí hubo la operación de un ex candidato presidencial, aquí jugó un papel fundamental el gobierno, el magisterio, la Universidad, la propia gente. Por eso a una semana de las votaciones todavía se respira tensión en oficinas estatales y de partidos.

A la fecha no se sabe que ocurrirá con nada. En Morena, nadie sabe qué pasará con el nuevo Congreso de Hidalgo bajo las órdenes del Grupo Universidad; en noviembre se debe renovar la dirigencia de dicho partido y nadie sabe si los hermanos Sosa Castelán intentarán apoderarse del mismo.

En el PRI no hay quien responda por la derrota. Tras 80 años de nunca haber perdido la mayoría de un Congreso, hoy se enfrentan a situaciones nunca antes vividas. El PAN y el PRD están liquidados en Hidalgo; sin estructura, sin dinero, sin fuerza ni operación, parecen estar destinados a seguir en la lista de la extinción siguiendo las huellas de Nueva Alianza y Encuentro Social.

No hay quien levante la mano para comenzar a reconstruir a los partidos en Hidalgo y eso es un panorama grave para la democracia; si bien los partidos han provocado su propio caos, también son la herramienta de muchos para participar en política e influir en la vida de sus comunidades. 

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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