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Intelecto opuesto

Política y religión

Eduardo González

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El inicio de las campañas de la elección 2018 en plena época de Semana Santa es un buen momento para la reflexión sobre los valores de los candidatos y sus principales propuestas para recuperar el tejido social.

Y es que seamos francos, todos o la gran mayoría profesan una creencia o religión y al menos en el papel así lo hacen saber a sus gobernador, equipos de trabajo y seguidores. Muchos hasta suben mensajes y situaciones que los vinculan con su fe y su ideología de vida.

No creo que ninguno de los cuatro personajes que aspiran a ser Presidente o Presidenta de México estén del lado oscuro. Se lee de risa, pero es cierto. Al menos todos dan la pinta de ser buenas personas más allá de sus actividades personales y políticas y con ello buscan también ganar más adeptos de cara a la contienda en las urnas.

Incluso es bueno que no veamos con malos ojos la simulación de tener que separar forzosamente el tema de estado, iglesia, religión, creencias y política, en un tiempo en el que cada quien es libre de pensar y seguir lo que quiera y a quien quiera.

Ayer escuché un análisis político en radio que criticaba el que en pleno Viernes Santo o periodo vacacional, se diera inicio a las campañas por la Presidencia. Por un lado, se sometió al escrutinio el que la gente, hoy molesta con todo lo relacionado con política, tenga que observar, leer, escuchar o medio prestar atención a los actos de arranque de cada uno de los personajes que aspiran a gobernarnos desde Los Pinos.

Si a eso le agregamos que en cada estado habrá campañas locales, el bombardeo a la población será una constante, desde el viernes y hasta 3 días antes de la elección.

Por otro lado, no veo opiniones que avalen la inteligencia y capacidad de discernimiento de la propia gente, pues como dije antes, cada quien es libre de hacer lo que mejor le convenga y si en plena Semana Mayor quiere prestar atención a las campañas, es muy su problema.

Siendo más liberales, no tendría que haber delito electoral alguno si algún ministro de culto le interesa hablar sobre la política o que dentro de una representación del viacrucis se inicie un acalorado debate. No vaya ser que sea la tentación del Diablo. Pueden pensar.

Dejemos de ser tan puristas y entreguémonos a lo que mejor nos parezca en estos días de reflexión política y espiritual. Los candidatos tienen ahora el deber de mostrarse ante el pueblo como seres humanos transparentes, con todos los defectos y las propuestas para poder mejorar la vida en las comunidades: defender a nuestros hijos de la inseguridad de las calles, de las adicciones; ofrecernos a los demás oportunidades, opciones para el desarrollo social y económico.

Que le piensen un poco. Yo creo sería cuestión de aprovechar el momento y el espacio para llamar no solo a la unidad en los partidos, sino entre los propios mexicanos quienes en su gran mayoría no votamos por el que termina siendo el próximo mandamás de la nación.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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