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Miércoles , 20.06.2018 / 00:54 Hoy

Intelecto opuesto

Nuevas leyes y ¿ahora qué?

Eduardo González

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Con la inminente aprobación masiva de nuevas leyes y disposiciones en México en materia electoral, política, energética y en telecomunicaciones, el país entra en un impasse mediático que no se tenía previsto en la arrolladora planeación de temas desde el Ejecutivo federal.

Ni el Mundial de Brasil, ni ningún agente externo, pudo desviar la atención de los ciudadanos organizados, asociaciones civiles, grupos antagónicos y partidos opositores, quienes desde el principio de año no han cesado en señalamientos en contra de los cambios legislativos para darle forma, normativa y jurídica, a este México, el de Enrique Peña Nieto.

Sin embargo, el no tener controlada la atención total de la población (ya sea con un evento deportivo, una tragedia o un temor infundado) las posibilidades de reducir la crítica y el debate se extinguen, cosa que al parecer no le conviene al ánimo reformador de quienes pretenden acelerar como empresa incubada en el Tec de Monterrey a las leyes secundarias en todas las materias antes mencionadas para, ahora sí, echar a andar el plan nacional del Presidente: abrir mercados y participación a empresas, industria y gobierno. México como oportunidad de oferta y demanda para globalizar nuestra economía, buscando así una salida de tajo a la pobreza y mala calidad de vida.

Nadie sabe si resultará en lo inmediato o en el largo plazo, pero el hecho de transformar las prácticas tradicionales en nuevas costumbres parece haberle caído peor que carne con clembuterol a más de uno en el poder.

Ayer que se discutían las posturas sobre telecomunicaciones, diputados federales argumentaron que con las leyes se promociona la competencia en ambos sectores; se establecen beneficios a favor de los usuarios como la eliminación del cobro por larga distancia en teléfonos fijos y móviles. Además, se crean tres nuevas cadenas de televisión, lo que incrementa la oferta y la competencia.

Por poner un ejemplo. ¿Cómo beneficiará a una familia de 8 integrantes en Ecatepec o Tecamac, Estado de México, con carencias y salarios mínimos, el que existan dos o tres nuevos canales en la televisión?

¿Cómo va a transformar la vida de quienes no tenemos familia a quien marcarle de larga distancia el que no nos cobren la lada?

Las distorsiones mediáticas no son más que realidades a secas, por desgracia, que comenzarán a salir poco a poco en meses venideros y que, aunque nos acostumbremos a las nuevas disposiciones, siempre estarán ahí junto a nuestros eternos aliados: la queja, la crítica, la oposición al cambio.

Quizá no nos vaya mejor que como nos va ahorita con las nuevas leyes, pero que el haberlo intentado de otra forma nos dejará al menos otro sabor de boca.

http://twitter.com/laloflu

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