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Viernes , 21.09.2018 / 10:58 Hoy

Intelecto opuesto

Los sin partido

Eduardo González

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En esta semana en que cierran registros de candidaturas independientes, de ciudadanas y ciudadanos sin partido político, es preciso discutir el tema de esta nueva modalidad para la postulación a puestos de elección popular en México.

Al ser la primera ocasión que se abre esta posibilidad para estados que no han tenido nunca un proceso de transición (extraña palabra) o que nunca han consolidado la participación ciudadana de forma real y sin la intromisión de grupos cuyo origen es precedido por personajes afines, allegados o de plano en liderazgos dentro de los partidos políticos, el hecho de contar con una herramienta democrática como los espacios para los sin partido requería de mayor compromiso de parte de las propias autoridades electorales, de las organizaciones de la sociedad civil (quienes de esto pedían su limosna y ahora que están nadie se interesó), así como del propio gobierno, quien debe ser precursor de todos los mecanismos cívicos de uso y apoyo al ciudadano.

Es normal pues, que los que han llegado al poder político a través de los partidos no quieran hacer nada para la popularización de las candidaturas independientes, pero los que no tienen perdón son el Instituto Estatal Electoral y el Instituto Nacional Electoral, así como las Asociaciones Civiles que tanto pululan en el estado y que en ningún caso, fuera de la emisión de convocatorias, de escuetos mensajes en radio estatal cuyo espectro y cantidad de escuchas no es la suficiente para emitir avisos que lleguen a todo el pueblo, y que con el que pareció ser el mínimo esfuerzo, buscaron que se diera a conocer que ya se podía contender por la vía independiente para una diputación federal.

La experiencia no podrá ser canalizada a las mesas de análisis y debate, pues queda el sinsabor de un par de registros, de un par de intenciones, de organizaciones que dudaron para poder estar en la contienda y que los que van a participar serán más como brazos de operación política que como verdaderos candidatos a puestos de elección popular emanados del pueblo y para el pueblo.

¿Feliz navidad?

Época de reflexionar más que de celebrar, la festividad anual que nos hace recordar el nacimiento de Jesucristo en la religión católica, creencias cristianas, el mundo occidental y la nueva era continental, es también parte de nuestra idiosincrasia como mexicanos.

Cierto es que no debemos lamentarnos por nuestro pasado ni entristecernos por el presente, sin embargo, el futuro es poco promisorio en un mundo al que solo queda la esperanza como gran motor y no el plan detallado del orden dentro del desastre; aún así, nos queda la ilusión de merecer, la que nos lleva al fracaso pero que ahí sigue más persistente que nunca. No dejemos de soñar con un mejor presente y buen mañana, el cambio no está en uno, está en que existan buenas personas que, estén donde estén y más las que están en el poder, sean grandes en mente y corazón. En tanto, el caos reina.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

http://twitter.com/laloflu

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