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Viernes , 19.10.2018 / 07:02 Hoy

Los precandidatos

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Ser aspirante a una candidatura tan importante, la mayor quizá, como lo es la aspiración presidencial debe ser más pesado que cargar dos costales de cemento en dirección a la azotea.

Y no me refiero al peso físico que deben sentir los hoy precandidatos a Los Pinos, sino también al desgaste que ya presentan en lo anímico, en los discursos, en la falta de opciones para moverse por respeto a la ley electoral y a la etapa del proceso cual carrera de obstáculos o maratón olímpico donde al estilo de juez europeo contra los mexicanos los corredores están en riesgo de ser descalificados faltando medio kilómetro.

Ante la simulación que representa y obliga a actuar de parte de los partidos –los propios creadores de las reglas- el hecho de tener que hacer una campaña descarada pero dividida en etapas para garantizar la democracia, los personajes en mención ya no saben si hacer malabares para parecer cirqueros o trucos de mago jugando ‘dónde quedó la bolita’ para parecer Solín sin hacer fraude.

Las famosas etapas previas a la precampaña donde apenas muestran su aspiración y recorren el país solicitando el apoyo interno de sus partidos ¡es una campaña! y solo los que se supone son expertos en Derecho Electoral y organización de votaciones parecen creer que la gente, el electorado, la ciudadanía, hasta los que no pueden sufragar, están con ellos y su jurisprudencia.

Ayer visitaron la misma ciudad y casi a la misma hora dos de los precandidatos a Los Pinos: José Antonio Anaya del PRI quien participó en foros del Comité Directivo Estatal del tricolor, y Ricardo Anaya Cortés quien reunió al PAN, PRD y Movimiento Ciudadano en un salón de eventos sociales al sur de la capital hidalguense.

Los mismos discursos, diferentes escenarios, escuché en un reportaje de MILENIO Televisión anoche, luego de la maratónica jornada de especulación política sobre qué pasará con los precandidatos en Pachuca. ¿Se encontrarán?, ¿habrá debate?, ¿los equipos se confrontarán?, ¿se lanzarán ataques?, ¿propondrán algo nuevo?.

Nada de lo anterior ocurrió y cada uno a su estilo buscó salir lo mejor librado de Hidalgo sin mancharse las vestiduras con grilla ni sangre ajena. Ya habrá tiempo de pelear, parece ser la principal de las premisas en los equipos de campaña quienes cuidan hasta el más mínimo detalle y ayer lo pudimos percibir de manera fehaciente.

Siempre termina pasando, en política mexicana, que no es el aspirante en cuestión, sino el equipo que lo rodea, quienes terminan dando al traste con su jefecito amado y como efecto de bola de nieve, con todo a su alrededor. Y todo por quererlos cuidar, por cuidar la simulación que avalaron partidos y el INE. Déjenlos hablar, actuar, proponer y decir, al final, la gente optará por quien le parezca más convincente y menos peor que lo que actualmente se tiene.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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