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Domingo , 23.09.2018 / 17:13 Hoy

Intelecto opuesto

Los partidos y la transparencia

Eduardo González

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Entramos a una etapa de la gobernabilidad del país en la que todas las administraciones públicas quedan bajo un escrutinio social impostergable, que no perdona y señala hasta lo que antes era impensable

Primero, por cuestiones naturales de la evolución de la propia política y el oficio público, y en segunda, por las nuevas tecnologías y las herramientas que permiten la posibilidad de que todo se sepa a plenitud, al menos en primeras instancias.

Los gobiernos salientes en todos los estados donde se celebraron elecciones, incluido Hidalgo donde tendrán que dejar los cargos presidentes municipales, diputados locales y el gobernador en turno, deben tener en claro que el trabajo previsto en la llamada transición administrativa recae en su mayoría en las buenas prácticas.

Para unos puestos más para otros menos, pero al final todos deben de rendir cuentas claras para evitar, principalmente, ser objeto de imputaciones y observaciones.

En los partidos políticos es lo mismo; resulta paradójico, de acuerdo a actores políticos, que primero en campaña señalen y esgrimen discursos en donde la rendición de cuentas sea el principal argumento para buscar la aceptación social y para criticar a los gobernantes en turno; y que una vez llegada la hora de incorporarse no se realice o se tenga la intención de llevarse a cabo.

En las dirigencias partidistas, corresponde lo mismo a quienes encabezan estos procesos pues aunque no se traten de recursos presupuestales públicos sí son partidas que provienen de los dineros de la sociedad, que ya están destinados y etiquetados para trabajo político, pero que de igual forma deben ser auditados y revisados.

El caso más reciente es el que se vive al interior del Partido Acción Nacional en Hidalgo, en donde tras los resultados favorables en las urnas donde consiguieron como nunca antes presidencias municipales y espacios legislativos, así como una votación histórica en solitario para la gubernatura, se debe encarar un proceso interno y de unidad en el que se está llamando a la revisión de las cuentas y a un proceso de transparencia que va desde la clarificación de dineros para lo que fueron las campañas pasadas, y estados financieros del Comité Directivo Estatal en estos años de dirigencia de Asael Hernández Cerón.

Aunque el tema se presta para guerra sucia y a todas luces parece que será empleado para obtener espacios de poder al interior del blanquiazul, es innegable que no solo el PAN, sino todos los institutos políticos con registro y que reciben prerrogativas, deben tener claro los procesos de transparencia como una obligación y una forma de mostrarse ante al sociedad como espacios democráticos en los que pueden depositar más que un simple voto.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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