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Miércoles , 21.11.2018 / 13:26 Hoy

Intelecto opuesto

Las vueltas de la vida

Eduardo González

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Dicen los que saben, los más experimentados porque han vivido más y eso es lo que cuenta en esto de las andadas, que la vida es caprichosa, un día te tiene abajo y otro arriba.

Parece que esto le ha comenzado a pasar a Gerardo Sosa Castelán, el actual presidente del Patronato de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, ex rector, ex diputado federal y ex aspirante a la candidatura a gobernador, quien comenzó hace décadas en el ámbito público como líder estudiantil desde donde tejió lo que ahora es.

No hace falta, pues, remembrar todo lo que se sabe que ocurrió en el Hidalgo de la década de 1980 y parte de la de 1990, pues es prácticamente de dominio público que el control que se tuvo desde aquellos años de la Universidad pública del estado permitió que hoy un solo grupo regule, gobierne y diga qué se hace y qué no con la máxima casa de estudios hidalguense.

Tras verse inmiscuidos en un problema legal con la detención de la secretaria de Finanzas de la UAEH desde el viernes pasado, ayer, a tres días de los hechos, Gerardo Sosa Castelán y el rector Adolfo Pontigo salieron a dar una postura en la que, irreconocibles, pidieron no hacer hoy lo que al parecer muchos les pidieron no hacer en el ayer.

“Condenamos el creciente clima de terror que hoy caracteriza a la entidad hidalguense. Exigimos que el gobierno estatal asuma su responsabilidad de garantizar el Estado de Derecho, justicia y seguridad para sus gobernados, y que respete su legítima voluntad para participar en un proceso electoral limpio y seguro”, fue el llamado de los universitarios en Mineral de la Reforma.

De inmediato surgieron los comentarios en contra pues hace años se les pidió lo mismo a los miembros del Grupo Universidad; muchos de ellos confesos y reflexivos en pláticas y charlas de cafés y cantinas quienes han dado a conocer cómo hacían y deshacían bajo la tutela de Sosa Castelán, del propio gobierno en turno y de líderes que hoy no representan a las nuevas generaciones en el estado.

Las vueltas dela vida tienen hoy a Gerardo Sosa alzando la voz por el respeto a los derechos humanos, por el respeto a la libertad de prensa, de cátedra, de autonomía en la Universidad; ¿cómo hubieran sido las cosas para el estado con la misma actitud de ayer, pero hace 30 años?

Lo más probable es que mejor: hoy la Universidad no estaría encadenada a un solo grupo de personas, ya hubiera tenido quizá a una rectora, o a varias. No estarían inmersos en cuestiones políticas, ni electorales. Si la Universidad camina bien es por sus estudiantes, trabajadores y profesores, ellos son los que la sostienen y no, no andan en la grilla de las diputaciones ni de la campaña presidencial.

Hoy no estarían haciendo exhortos ni llamados por la violencia política, sino anunciando patentes e investigaciones, dando a conocer nuevas carreras, más tecnología y proporcionando oportunidades a más hidalguenses para estudiar y superarse.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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