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Martes , 11.12.2018 / 23:54 Hoy

Intelecto opuesto

La sombra de una derrota

Eduardo González

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El próximo domingo estaremos frente a las urnas. Una cita histórica por la que hemos esperado meses e incluso años desde que comenzó la lucha por las candidaturas, destapes y rupturas políticas en todos los partidos, en todo el país.

El siguiente domingo será la elección presidencial, en muchos estados se renovará todo, desde el gobernador y presidentes municipales, hasta los diputados federales, senadores y diputados locales.

En Hidalgo, a la par del proceso federal, se estará votando por nuevos diputados locales; algo quizá en el papel no tan complejo tomando en cuenta que ya vivimos un proceso donde se conjuntó todo.

Las campañas terminarán el próximo miércoles para descarga de muchos, incluidos algunos candidatos y candidatas que ya no les dieron los pies, la cabeza y se quedaron sin gas.

En lo que representa la elección más trascendental de todas las que se pondrán a consideración del ciudadano está, claramente, la de Presidente. No solo por ser el cargo de elección más alto en el país sino porque vivimos inmersos en una crisis social, política, internacional y económica donde parece que ya no hay gobierno y nos urge tener la certeza de que habrá uno, aunque sea hasta diciembre.

Para ello tendremos que elegir de entre cuatro opciones, siendo las más apuntaladas la de Andrés Manuel López Obrador y la de José Antonio Meade. Morena versus el PRI y aliados. ¿Por qué el Frente PAN y PRD no?, a sabiendas que Ricardo Anaya no fue ya la opción que se buscaba para el voto útil (sí, gracias a la guerra sucia), sus correligionarios y partidarios ya decidieron ir por todo para salvar escaños, curules, gobiernos municipales y Congresos locales, por cierto, ganarán tres o cuatro gubernaturas si todo camina de forma normal.

Volvamos a los presidenciales con oportunidad real. De los dos, uno será el ungido y nuevo presidente. El detalle aquí es que uno también será el perdedor y he aquí un gran dilema-problema.

Bajo amenaza de “soltar el tigre” si no gana, López Obrador tiene atemorizadas a las autoridades electorales y quienes estarán como funcionarios de casilla, que aunque se digan ciudadanos, saben que la grilla y la política terminará por invadirlos el siguiente domingo.

Nadie sabe si podrá o no ganar bien o por mucho margen AMLO, pero lo que sí es una posibilidad es que pierda por tercera vez una elección presidencial.

Dicho escenario se ha comentado, se ha puesto en la mesa, pero no se visualiza –al menos en el debate y en medios- y es una sombra que crece día a día, que se presentó este fin de semana, que se comentó en redes sociales, que será tema de conversación durante siete días, siete días que pueden ser fatales para la corta vida de Morena en el sistema político nacional.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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