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Miércoles , 12.12.2018 / 04:58 Hoy

Intelecto opuesto

La ilusión de merecer

Eduardo González

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Ayer cerró campaña presidencial Andrés Manuel López Obrador en Hidalgo en un evento multitudinario en la explanada de la Plaza Juárez en Pachuca.

Una riña y la cantidad de asistentes fueron los aspectos más sobresalientes de la visita del eterno candidato a dirigir los destinos políticos del país; aunque vale la pena analizar los aspectos discretos pero básicos dentro de su ofrecimiento al ciudadano.

¿Por qué se dice que AMLO es un populista y que de ganar sería un peligro para México?, argumentos sólidos y técnicos más allá del que “buscará acabar con la corrupción y los privilegios” de la clase aristócrata no encontrarán en sus discursos, mucho menos en sus propuestas, y jamás en sus plataformas de partido.

¿Entonces por qué parece estar enfilado a un triunfo irrefutable?, por el hecho de que ha sabido llegar a los sentimientos de la población, a los corazones y no a las cabezas. Una ilusión en más difícil de romper que una promesa; mientras existan elementos que nos den para creer en algo, lo seguiremos haciendo no importa cuántas veces nos equivoquemos.

Así parece funcionar con el candidato de Morena. Nos hace ver que la realidad es injusta con nosotros y que la culpa es de quienes nos pasan por encima con arrogancia y actitud petulante; luego, nos levanta del piso para ofrecernos una ilusión: la de merecer.

Esa ilusión, al parecer, es la que nos ha llevado al fracaso una y otra vez, pero ahorita, en el actual contexto donde tenemos crisis en todos los niveles de gobierno, revive como un afrodisiaco para el alma.

El mexicano en particular es alguien que puede sobrevivir por décadas con una misma ilusión. La de ganarse un día la lotería, la de tener una casa nueva y moderna, la de poder resolver su vida económica como por arte de magia, con un buen negocio, con una herencia secreta, con algo que le caiga milagrosamente del cielo.

Tras años esperando que nos lleguen tiempos mejores, la ilusión nos mantiene vivos y despiertos, con ganas de salir adelante porque en algún momento se puede presentar. Es lo mismo que con los personajes a quienes seguimos, con nuestros líderes naturales.

Nuestra ilusión es que algún día saquen la casta y se muestren como queremos. Que el Presidente nos defienda de Trump, que le grite, que lo amenace; que gane la selección un Mundial, que nuestro artista o cantante favorito nos dé un autógrafo y al oportunidad de tener una foto juntos.

Sin esa ilusión no seríamos aficionados o seguidores de nada. Quizá por eso AMLO es catalogado como un peligro para México; porque quizá llegue el día en que estemos esperando todo de él y simplemente no ocurra absolutamente nada, de nada.

La elección podría ser como la liberación de Barrabás; la gente quiere justicia y aplicarla por propia mano. Aunque eso signifique crucificar al inocente.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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