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Lunes , 10.12.2018 / 10:09 Hoy

Intelecto opuesto

Guerra sucia y los medios

Eduardo González

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Es época de campañas y por ende también de guerra sucia, de confrontación y de acusaciones sin sustento.

Por lo general, los partidos políticos y sus candidatos requieren de estrategias leoninas para poder posicionarse cuando las cosas no van como se espera, o bien para descargar su furia contra los que consideran endebles.

En cualquiera de los casos, arremeter en campaña en contra de adversarios es algo que pocas veces resulta positivo para quienes emprenden tan polémica empresa; pero, la cosa es peor cuando se atenta contra la libertad de prensa, contra los propios medios de comunicación, que son la voz de la gente, el enlace permanente del pueblo con sus representantes.

Ayer en Hidalgo, hubo dos ejemplos de clara guerra sucia en contra de medios de comunicación. Primero, la amenaza de la candidata a diputada federal de Morena en Pachuca, Lidia García Anaya, quien vociferó en conferencia de prensa que denunciará penalmente a los medios que publicaron la detención de su hijo, un agente del MP en la Procuraduría del estado a quien elementos de la policía estatal detuvieron con droga y armas.

Y más tarde, con una campaña en redes en contra de medios que supuestamente piden dinero a Morena en Hidalgo para hablar bien de sus candidatos.

Curiosamente son dos ejemplos que tienen una misma raíz. Y digo curiosamente porque no es mi intención hablar mal de uno u otro actor político –aclaro por lo antes escrito- sino que parece ser más un modus operandi que una verdad profunda y cierta.

¿Por qué los grupos internos de Morena (también aclarar que no son todos) atacan a los medios que no están con ellos? ¿No acaso existen garantías constitucionales para ejercer el ejercicio periodístico y la libre crítica?

No quiero pensar mal, pero que el hecho de difundir una noticia que en este caso tiene que ver con una candidata y uno de sus familiares derive en una denuncia, parece más un prurito personal producto de la ira y sed de venganza. Tampoco defiendo la desinformación, la calumnia y la difamación que muchas veces se hace desde una publicación o desde las redes sociales, pero ¿de qué sirve pelearse con la prensa en plena campaña cuando lo que se busca es difusión, opinión, debate e intercambio de ideas?

En el caso del segundo ejemplo que relaté, se supo que gente ligada a Grupo Universidad, Gerardo Sosa y Moisés Jiménez Sánchez en el Altiplano, soltaron sus dichos virtuales acusando a medios de extorsión.

Una situación lamentable ya que, como comenté en un principio, cuando se desvía el objetivo de una campaña política al camino de la guerra sucia, evidencia que las cosas no van nada bien en cuanto a las preferencias con el electorado.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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