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Jueves , 21.06.2018 / 22:51 Hoy

Intelecto opuesto

El último informe

Eduardo González

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Llegados al quinto informe de gobierno en Hidalgo, tras poco menos de un año de la culminación de la actual administración estatal se puede hablar de una misma tendencia que permaneció desde al menos un sexenio atrás y que en este se refrendó.

Más allá de las detracciones obvias, hasta cierto punto normales, dentro de cualquier sociedad que se jacta de permitir y promover la libertad de expresión están los hechos y sobre ellos el análisis, el debate y los puntos a dilucidar sobre el trabajo hecho en Hidalgo de 2011 a la fecha.

Para mi el más importante recae en la planeación administrativa que –sí, hoy se habla mucho del presupuesto base cero para el siguiente año y lo que con ello vendrá- que en el estado no parece impactar de la misma forma por el hecho de que se mantuvieron los mismos programas presupuestales y no trastocaron la programación de recursos ni la solicitud de préstamos al por mayor parea ejecutar obras de infraestructura, a pesar de que fue de lo más efectuado en este último periodo.

Es decir, Hidalgo está acostumbrado a partir de base cero (por así decirlo) en cada planeación anual de gastos; parte del trabajo que han realizado en el Ejecutivo el propio gobernados y los dos últimos secretarios de Administración y Finanzas, Nuvia Mayorga hoy directora nacional de la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas del gobierno federal, y de su sucesor y actual titular del área, Aunard de la Rocha, quienes si bien no han destacado mediáticamente si parecen haberlo hecho en el papel de ahora, el quinto informe y el trayecto final de la actual administración.

Todos los integrantes del gabinete deben tener su reserva laboral de acciones en estos años, y por supuesto, es válido que sobre eso se recarguen para poder hacer énfasis en su trabajo.

El último informe, que seguramente no será el último pues previo al proceso electoral de 2016 se estará probablemente dando un recuento de acciones, vendrá a ser un bálsamo gubernamental en la vorágine ilustrativa de la propia sociedad; de ello depende en gran medida que no solo la popularidad del saliente mandatario fluya de buena forma sino que se alisten las huestes partidistas para salir en busca de un refrendo en las votaciones para el proyecto que sigue.

Recuerdo los 100 últimos días del sexenio de Miguel Osorio en Hidalgo antes de unirse a la campaña del PRI en el Estado de México y posteriormente a la de Los Pinos en 2012 y la historia actual ya todos la saben. Sus 3 últimos meses como gobernador en 2011, se dedicó a inaugurar a diestra y siniestra toda acción, obra y omisión que a su paso tuvo por el estado y todas las regiones.

De nueva cuenta, el camino político muestra sus llanos lisos y tradicionales en donde se estarán dando procesos similares en la salida y entrada de quienes lleguen al Ejecutivo hidalguense en septiembre del siguiente año. Y eso que no se está subestimando a nadie para la elección.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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