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Domingo , 27.05.2018 / 01:04 Hoy

Intelecto opuesto

El Tuzobús, desde un auto

Eduardo González

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Ayer no usé el Tuzobús. Decidí subirme a mi automóvil y recorrer diversos puntos de la ciudad de Pachuca, de sur a norte y luego al Centro. Como conductor, quedé plenamente satisfecho del recorrido pues ya no hay combis o peseras o unidades del transporte colectivo que embotellaban todas y cada una de las calles y avenidas de Pachuca y la zona metropolitana.

Usé la lateral de Felipe Ángeles como nunca; libre, sin paradero alguno. Cruce el Centro sin problemas, hasta que me topé con un policía de tránsito pero luego retomé el andar sin dificultades.

No solo yo, sino otros cientos o miles de conductores, se vieron beneficiados con la puesta en marcha del Tuzobús. Nos quitaron de las calles a las unidades colectivas, los paraderos y la gente. A todos los aglomeraron sobre su carril confinado y sus estaciones. Ya son harina de otro costal.

Recorrí casi los 16.5 kilómetros de la troncal del Tuzobús en espacio de 15 a 20 minutos. De regreso, hice aún menos pues usé la lateral, rumbo a la zona plateada y no fue sino hasta la lluvia de la tarde que se pudo observar algo de tránsito en la ciudad.

Viendo estos aspectos, deduzco que la obra del Tuzobús fue creada no solo para ordenar el transporte sino para liberar las vías. Y así parece ser.

El problema radica en el servicio a usuarios del nuevo sistema. Yo lo usé domingo, lunes y martes. Sufrí en dos de esos tres días, pero en el cuarto de esta semana, con automóvil, me sentí en una ciudad más moderna y funcional, sin problemas de congestionamientos y hasta manejé sin histeria y con precaución –algo que ya en estas épocas es muy poco común- en las principales arterias de la Bella Airosa.

Cerraré la semana usando de nuevo el Tuzobús. Voy a seguir comparando el costo y beneficio con un auto y luego con el sistema de movilidad que nos están ofreciendo a partir de esta semana.

En gasolina para un vehículo particular, parece que el Tuzobús nos ayudará. En costo de pasaje para transbordar sin unidad particular, todo lo contrario pues se incrementó el servicio del transporte de 7.50 a 8 y 10 o 16 pesos, dependiendo el caso.

Este tema no terminará en días próximos, ni en una semana o dos; por lo menos, hasta regularizar el número de unidades que den abasto suficiente para viajes cómodos en horas pico, pasarán unas semanas más y mientras tanto la ciudad sí, luce vacía de peseras, sin paraderos en Niños Héroes, Galerías, Venta Prieta, Plaza de Toros, Revolución (hace dos días le gritaron al chofer del Tuzobús “bajan en la tortillería”) y todos los nudos que anteriormente se hacían al atravesar la ciudad, tanto en transporte urbano como en vehículo convencional .

Tampoco es mi propósito incendiar las conciencias colectivas ni Tuzófilas que analizan día con día al nuevo sistema de transporte; mucho menos minimizar el sufrimiento que están viviendo los usuarios y gente que se preocupa por el tiempo de sus traslados. A todos, mi solidaridad y apoyo.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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