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Intelecto opuesto

El futuro en los estados

Eduardo González

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La actividad política en México se encuentra suspendida en el tiempo y el espacio tras la elección presidencial del 1 de julio.

El triunfo de Andrés Manuel López Obrador, el efecto de Morena en los estados, en los Congresos federal y locales, en las gubernaturas, en las presidencias municipales y hasta en los pueblos, fraccionamientos y ejidos, tiene en un impasse a todos los que se dedican a la actividad política y partidista.

Hasta hace menos de un mes, era muy fácil salir a proponer a los vecinos, a los amigos, a los compañeros de trabajo, sobre los proyectos que se podían desarrollar si ganaba tal o cual candidato; ni los seguidores de AMLO se imaginaban estar ahora donde están. No hay con quien hablar de política en este momento porque nadie sabe lo que pasará.

La incertidumbre es generalizada, tanto para tricolores, como para blanquiazules y amarillos, como para el resto de quienes hoy no tienen respuesta a los preguntas más simples ¿qué fue lo que pasó?, ¿por qué perdieron de la forma en la que lo hicieron?, ¿tan mal gobierno es el de Peña Nieto que nadie los quiere?, ¿a quién me reporto?, ¿qué sigue para nosotros?

Son estos y más los cuestionamientos que desde oficinas gubernamentales, partidos y comités que trabajaron en las campañas se hacen a poco más de una semana de lo que fue la histórica elección.

En las entidades del país, la cosa podría estar peor para muchos, como el caso de las delegaciones federales que pintan para desaparecer. Sin presupuesto asignado, sin proyectos a largo plazo, arrinconadas como centros de operación política y de vigilancia más que de representación, las oficinas federales, sus empleados, y quienes dependen de ellos, tendrán que reinventarse o salir.

Los gobernadores, que ayer se reunieron con el Presidente electo, no solo le dieron el espaldarazo, sino que aprovecharon para salir a decir que apoyaban las medidas de austeridad, las 12 propuestas para la cuarta transformación, ¿quién de los gobernadores no desea tener menos gasto corriente, tener mayor presupuesto y recursos para obras y acciones sociales?

De ellos dependerá que funcione en mucho o poco lo que propone el nuevo gobierno federal que entrará en funciones el 1 de diciembre de este año; por eso acuden con AMLO, porque saben que 2019 será un año de ajustes, un año apretado, un año donde no quieren tener menos presupuesto.

Si bien en las cámaras legislativas se decidirá buena parte de lo que será el gobierno de López Obrador, en las entidades estará el brazo fuerte de la política nacional pues son los actores públicos que la mueven los que pueden cambiar el rumbo o directriz de las cosas.

Por eso la Conago parece haber cerrado filas con el virtual nuevo presidente; porque quieren empezar con el pie derecho “en apariencia”.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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