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Martes , 17.07.2018 / 13:32 Hoy

Intelecto opuesto

El futuro del campo

Eduardo González

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El Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria de la Cámara de Diputados alertó en días pasados que en México existen riesgos adicionales relacionados con la comercialización de los granos, en especial el maíz y el sorgo.

Se informó que el aumento más que proporcional de costos de producción y la falta de infraestructura productiva, son las causas que han impedido incentivos suficientes para la producción de estos cultivos, lo que se perfila como un problema para el siguiente ciclo, a iniciar a escasos 3 meses con la conclusión del invierno y el inicio de la primavera, ya en 2016.

De acuerdo con la Encuesta Nacional Agropecuaria 2014, en el país persisten rezagos estructurales como lo son la falta de acceso a créditos, baja escolaridad, envejecimiento de los productores y atraso tecnológico en mecanización, situación que se evidenció en San Lázaro y que al parecer estará en la agenda de temas del siguiente año, quizá demasiado tarde.

Y es que, para el ciclo 2015/16 México se perfila como el séptimo productor de maíz en el mundo y puede constituirse como el tercer importador mundial del grano. También se perfila como el segundo productor de sorgo en el mundo, especialmente para consumo forrajero y pecuario, "por lo que se tendrán requerimientos de importación de 50 mil toneladas para el presente ciclo", detalla el informe del Centro de Estudios legislativo.

Además, se hizo énfasis en que los problemas de infraestructura así como de comercialización provocan que se siga importando no solo maíz y sorgo, sino otros granos y semillas de primer consumo.

Bajo este escenario, ¿es posible darle impulso a la tan prometida reforma para el campo? ¿qué paso con el anuncio presidencial de la transformación agraria de hace casi 2 años? el productor mexicano sigue padeciendo las mismas necesidades y obstáculos para poder trabajar y si bien se trata de dejar cada vez más la política del paternalismo, los altos costos provocan que quienes se dedican a la actividad del campo terminen por abandonarla.

Desde varios Congresos locales, entre ellos Hidalgo, Querétaro, Tlaxcala, se estás promoviendo acciones tendientes a allanar el camino para la reforma del agro, sin embargo, parece que el ánimo nacional no está en sintonía con los cultivos.

En Estados Unidos, el Departamento de Agricultura prevé una recuperación en los precios a partir del ciclo 2016-2017, situación que llevaría a incrementar los incentivos de producción, algo que terminaría no solo por afectar al productor nacional sino que probablemente lo liquidaría.

México está a tiempo de darle la vuelta a la situación del campo, de sumar voluntades para que se destinen los recursos suficientes para la proliferación de más siembra con menor costo, de más producción con más puntos de ventas, con exportaciones, con contratos para que los pequeños campesinos también sean proveedores y dicha cadena sea el motor de consolidación de lo que sí podría ser, ahora, la reforma para el campo.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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