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Lunes , 16.07.2018 / 10:21 Hoy

Intelecto opuesto

El fracaso del sistema carcelario

Eduardo González

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Tuvo que ocurrir una masacre más en la historia de las cárceles de nuestro país para que volviéramos al tema del estado en que guardan y si realmente son centros de reinserción o solo de hacinamiento y descomposición humana.

El episodio negro de ayer en el penal de Topo Chico en Nuevo León es ejemplo de hasta donde puede llegar la displicencia y la inacción de los gobiernos en cuanto a este tema; y es que, a los presos, mientras menos se les vea, mejor.

Desde octubre del año pasado, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, hizo un llamado al Congreso de la Unión para que debata y apruebe una ley nacional de ejecución penal que blinde eficazmente al sistema penitenciario. La ley, según Osorio Chong, contribuirá a blindar de mejor manera al sistema penitenciario, además de que fortalecerá el respeto a los derechos humanos.

A esto se agregan datos como el que da la Comisión Nacional de los Derechos Humanos quien dice que a octubre de 2015, el Sistema Penitenciario Nacional registró 4 mil 476 internos con padecimientos mentales en los centros de readaptación del país, de los cuales mil 54 fueron declarados inimputables y 3 mil 422 con discapacidad psicosocial.

Aún teniendo esto, y a pesar de la sobrepoblación que existe en el sistema penitenciario, el gobierno de la República propuso una reducción de mil millones de pesos para la administración de las cárceles federales y los proyectos relacionados con ellas, según información que publicó MILENIO desde septiembre del año pasado.

De acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la Federación 2016, el gobierno aprobó destinar menos recursos a la infraestructura de los penales y sistema penitenciario. Para los proyectos de infraestructura en 2016 se aprobaron 336 millones de pesos, apenas 16 por ciento del total que se invirtió para los mismos propósitos en 2015.

En cuanto al hacinamiento, el estado que mayores problemas tiene es Colima, pues a pesar de que en las instalaciones penitenciarias estatales tiene capacidad para albergar a 876 reclusos, cuenta con 3 mil 613. El segundo estado con mayor ocupación penitenciaria es Nayarit, con un sobrecupo de 151 por ciento al tener una capacidad de 962 personas y mantener recluidas a 2 mil 424. Por debajo se encuentran el Estado de México, Hidalgo, Jalisco, Sonora y Guerrero con una sobrepoblación por arriba de 50 por ciento.

A pesar de que los penales estatales se encuentran ocupados por encima de su capacidad, lejos de incrementar su número, disminuyeron. De acuerdo con el Inegi, los centros de readaptación pasaron de 277 a 268. Y 20 de los 32 estados tienen sobrepoblación en sus cárceles.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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