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Miércoles , 15.08.2018 / 16:50 Hoy

Intelecto opuesto

Cuaderno para estudiar el viaje

Eduardo González

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Ramsés Salanueva Rodríguez, promotor cultural, escritor y poeta hidalguense, nacido en el municipio de Actopan en 1972 y ex corresponsal de MILENIO Hidalgo en dos etapas distintas durante la última década, falleció el día de ayer en la ciudad de Pachuca.

A Ramsés le aquejó una fuerte infección respiratoria que le produjo neumonía atípica, al menos así quedó en los registros médicos del Hospital General de la capital hidalguense.

Escuché su voz por última vez el miércoles 17 de febrero cuando intercambiamos opiniones vía telefónica sobre la época electoral en la entidad. Almorzamos juntos un fin de semana antes mientras transmitían un partido de futbol que disfrutamos poco. No tanto como la charla y la amistad que nos unió desde 2009 cuando tuvimos el gusto de conocernos.

Amable como pocos y disponible siempre para escuchar y atender a un amigo o compañero, disfrutaba más las letras y el arte que el periodismo. Le parecía a veces estar desperdiciando tiempo en notas informativas y coberturas de mítines y campañas, y gozaba en demasía el exponer sus ideas en una hoja en blanco, una servilleta, un trozo de tela, en la mente... la que siempre lo atormentó y a la vez le brindó lucidez para ser un viajero en el tiempo y el espacio.

Ramsés no se nos fue, se nos adelantó en la ruta y destino al que hemos sido llamados desde que el hombre es hombre y la tierra es tierra. A ti amigo, escribo en tú cuaderno.

En el día anunciado de la Bestia 06-06-06 no hubo desierto del Valle del Mezquital, sino una presencia inefable, proveniente del más allá, que del otro lado es también el inframundo. Para ellos, los invisibles, la realidad es inexacta y quizá efímera. Acá, en nuestra "vida terrenal", son pocos los que entienden cuando ya es tiempo para morir.

Soy la estrella de la mañana y la misma serpiente emplumada que trajo las negras maravillas a esta tierra. Soy el infamante, el señalador, el que tiene la llave de la puerta del templo del alba. Soy tu Dios, soy la luz que guía, a todo un pueblo en el desierto.

"Yo prevalezco soy el principio de la finitud y la conclusión del origen. Yo apartare de ti las fauces del león y tus huellas jamás llegarán a nidos de víbora. Yo te pondré sobre las nubes y te guardaré de los mares embrave­cidos. Yo seré tu rayo de sol y tu eclipse de luna. Yo acudiré por ti el día de mi retorno. Espera mis señales".

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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