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Martes , 19.06.2018 / 19:36 Hoy

Intelecto opuesto

Consume Hidalgo

Eduardo González

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El escenario internacional luego de la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos obliga a centrarnos irremediablemente en México. Y lo digo así porque constantemente vivimos la cultura del rechazo a los que es nuestro.

Desde la tradición que mantiene viva nuestra herencia milenaria, hasta lo que nosotros producimos, las nuevas generaciones no hemos despertado aún el ideario nacionalista que vivieron en la época posterior a la Revolución Mexicana.

Crecimos y se nos hizo tan normal preferir un producto o servicio de fuera, que uno de adentro; esto es, no tuvimos empacho en dejar de consumir productos mexicanos e incluso no nos percatamos de cuándo las grandes marcas internacionales nos invadieron de la forma en que hoy las tenemos.

Pareciera increíble que tuviera que llegar alguien como el señor Trump a la Casa Blanca y comenzar a cumplir sus amenazas en contra de nuestro país, para que ahora sí, busquemos dejar las divisiones de lado y tengamos (no hay de otra) que voltear a los productos locales.

No debería ser nuestro último recurso, ni una moda "revolucionaria-socialista", sino una práctica común entre los mexicanos el darle prioridad al consumo local, al producto nacional, al empleo para los de acá, sin caer en los excesos de quien ahora gobierna al país vecino del norte.

El asunto no será fácil, si es que tomamos la decisión como sociedad y en conjunto con el gobierno, de hacer nuestra industria y producción local la única proveeduría. No sabemos si exista o existirá el abasto, si nos acostumbraremos y si dejara los dividendos que realmente se requieren y esperan.

Para nadie es mentira que en un mercadito las cosas son más económicas más frescas y la ganancia es directa para el comerciante y el productor; sin embargo no toleramos que las cosas no se nos presenten de forma bonita y agradable como en el supermercado o la cadena internacional de mayoreo.

Con Trump encima, hermano mexicano, hermana mexicana, podemos aprovechar la enorme oportunidad de –parafraseando al extranjero- hacer a México grande de nuevo. ¿Por dónde comenzar?, en los pueblos y comunidades, en los municipios, en las colonias y ciudades; comprar únicamente en tiendas nacionales, que las autoridades permitan la instalación de más y mejores mercados, que se abran más Centrales de Abastos, que se permita y proteja la marca nacional, al empresario local.

En Hidalgo existe una amplia gama de productos para satisfacer cualquier despensa. No solo en frutas y verduras, en diversos productos que van desde lo orgánico y artesanal hasta lo más complejo en producción masiva y de alimentos.

El secretario de Desarrollo Agropecuario de Hidalgo, Carlos Muñiz Rodríguez, señaló ayer que los campesinos del estado no exportan sus productos a Estados Unidos pues sus ventas las realizan a nivel local y al interior del país; contrario a lo que se pueda pensar, eso es lo que se requiere para poder darle impulso a la economía del estado y el país.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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