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Lunes , 12.11.2018 / 23:12 Hoy

Intelecto opuesto

¿Congreso fallido?

Eduardo González

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No ha transcurrido ni una semana desde que entró en funciones la 64 Legislatura del Poder Legislativo del Estado de Hidalgo y ya hay una crisis severa de gobernabilidad al interior.

Provocada abiertamente por la mayoría de Morena que tiene 17 de los 30 diputados locales, las condiciones no dan ni para concluir la sesión constitutiva que debía dar paso a la última etapa tras aprobar la conformación de la Junta de Gobierno, recibir el segundo informe del gobernador, y continuar las actividades.

Según la Ley Orgánica los diputados deben sesionar dos veces por semana como mínimo, y no han terminado ni la primera de ellas.

La necesidad y dinámica política en tiempos de transición nacional tendría que tener a los legisladores locales ya repartiéndose comisiones, agendando las comparecencias de secretarios y analizando los temas para discutir lo que será el Presupuesto 2019 en el estado.

Pero no. La realidad es que no parece existir el interés por sacar adelante dichos temas por quienes hoy ostentan la mayoría de diputados locales y tienen la fuerza legal para suspender y reanudar las sesiones a su antojo.

¿Por qué tanto pleito?, la Junta de Gobierno del Congreso en Hidalgo, es la que regula el orden administrativo del Poder, coloquialmente, quien tiene la presidencia lleva la mano en las determinaciones de cargos, de presupuesto al interior y de vida institucional.

Hasta ayer, nada de eso ha quedado definido y muchos temas comienzan a surgir como incógnitas peligrosas para los diputados. ¿Cobrarán su quincena?, ¿se les pagará a los empleados del Congreso?, ¿se firmarán los documentos que se reciben de otras entidades, de dependencias, del Periódico Oficial, del Ejecutivo?, ¿quién ostenta la presidencia del Congreso y tiene la figura para firmar los papeles? ¿quién acudirá a la ceremonia del Grito de Independencia y al Desfile?

La inestabilidad producto del pleito por Morena para hacer válida su mayoría para el primer año del Congreso, puede provocar que en cualquier momento un municipio pierda la estabilidad, que un grupo de pobladores acudan y al no encontrar respuesta o atención, se vulneren derechos humanos, que se regresen a pueblos y comunidades sin la certeza de que hay leyes funcionando y legisladores representando.

Se acusa como principal precursor de este momento al presidente del Patronato de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, Gerard Sosa Castelán. De ser así, la responsabilidad por cualquier incidente producto del desmoronamiento de uno de los poderes sería su culpa y provocaría que Morena a nivel nacional y el próximo gobierno federal tomen cartas en el asunto y lo aparten.

Al presidente electo, a sus coordinadores camerales, a la gente de Morena en la Ciudad de México, no les conviene comprar un problema que no es suyo y que desconocen; es más, no creo que siquiera estén interesados. La solución deberá ser política y por la vía doméstica.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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