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Martes , 18.09.2018 / 11:40 Hoy

Intelecto opuesto

Caravana de madres de migrantes

Eduardo González

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Ayer arribó al estado la Caravana de Madres Centroamericanas de Migrantes Desaparecidos quienes desde hace 12 años se dedican a la búsqueda y localización de personas que salieron de sus hogares sin dejar rastro alguno con camino a los Estados Unidos y que son esperados por sus familias en sus respectivos países de origen.

El grupo compuesto por mujeres de Guatemala, Honduras y Nicaragua, es apoyado por diversas organizaciones de la sociedad civil así como por la Red de Documentación de Organizaciones Defensoras de Migrantes (Redodem) en donde a su llegada a Hidalgo, a la Casa El Samaritano en Bojay en el municipio de Atitalaquia, coincidieron en que la política migratoria de México atenta contra los derechos humanos y privilegia la confrontación, negándose a todo diálogo con quienes únicamente van de paso por nuestro territorio o bien para sus familiares que están buscando.

Violencia e impunidad fueron las palabras más empleadas por los miembros de la caravana al referirse a México; y es lamentable pues somos países hermanos los de Centroamérica con México como cabeza del mundo latino e hispano y no por ser mejores o peores sino por ser mayor en su extensión territorial y en densidad poblacional.

Sin embargo tienen razón al haber precisado que se enfrentan a un sistema político mexicano convulsionado, donde no hay sitio para la solución de conflictos migratorios y respeto a los derechos humanos y ni siquiera pensar en una reforma en la materia como la que exigen autoridades y connacionales en Estados Unidos.

Y es que, para pronto como dicen, México representa al centroamericano lo que la Border Patrol al hispano, lo que Trump al paisano, lo que el desierto al migrante descalzo.

Persecución, detención, encarcelamiento y deportaciones, fueron los demás adjetivos que se pronunciaron ayer en Atitalaquia, y no es para menos. Madres que desde 2006 buscan a sus hijos que no alcanzaron el sueño americano y no se sabe si deambulan en México o en alguna parte cercana a su último rastro.

Uno de los datos más escalofriantes que reveló ayer la Redodem fue que de las 400 mil personas migrantes que cruzan el país cada año, cerca de 150 mil son desplazados o migrantes necesitados de protección internacional, de socorro humanitario y el gobierno mexicano se los ha negado. Cada año, solo se otorgan a lo mucho mil casos de refugio autorizados por la Secretaría de Gobernación.

Así como esperamos un Estados Unidos feroz en su nueva configuración gubernamental que desde la Casa Blanca tratará de echar a lo más ilegales que pueda; México se tendrá que preparar para hacer frente a los que lleguen, sean de la nacionalidad que sea, y a los que intenten cruzar, en una mezcla que de no contar con la política adecuada, nos resultará en un terrible porvenir.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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