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Domingo , 27.05.2018 / 13:53 Hoy

Intelecto opuesto

Arrecia la guerra sucia

Eduardo González

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Como en cada final de proceso electoral los días previos al cierre de las campañas se comienzan a dar con todo los contrincantes por puestos de elección popular.

En Hidalgo es casi una tradición, pues en épocas anteriores se han dado sucesos como las detenciones de personajes políticos el mismo día de las votaciones, cateo de casas de campaña, empresas, imprentas, entre otros episodios que no son gratos pero que han sido parte del devenir democrático hidalguense.

Es decir, aunque no sean normas del manual del buen comportamiento político, son parte de las acciones que se contemplan por dirigentes y candidatos como estrategias de campaña y hasta como parte inevitable de la guerra (entiéndase por competencia) a la que se enfrentan todos.

Este 2016 toca el turno a las bodegas con materiales de campaña, utensilios que se reparten en eventos proselitistas y regalos que se dan a la militancia que acude a eventos. Gorras, playeras, delantales, bolsas de mandado, incluso algunos más especiales como enseres domésticos y hasta bicicletas.

Y es que ayer se vivió el clásico momento de guerra sucia de cada elección con el hallazgo de dos bodegas en Pachuca y en Tula, en donde se resguardaban diversos apoyos, y que fueron denunciados por partidos opositores al partido en el poder en Hidalgo por considerarlos como elementos para coaccionar el voto.

Sin embargo, la autoridad electoral emite buen juicio al considerar que no será hasta un desahogo de pruebas e investigación correspondiente que se pueda deliberar si es o no un delito o un acto merecedor de sanción. Y vaya, seamos sinceros. Todos los candidatos de todos los partidos tienen espacios o sitios en donde guardan sus materiales de campaña. Lonas, regalos para quienes acuden a sus eventos como sombreros y gorras, la clásica playera –que luego vemos enfundada en trabajadores de todas las clases-, balones, juguetes para los niños de los padres que apoyan a candidatos y todo tipo de artículos promocionales, que son eso, una forma de difundir la imagen de un personaje que aspira a un cargo de elección popular.

El hecho de que se haya detectado una actividad de acopio de cierto tipo de cosas con los nombres de candidatos no significa que sean pruebas de la comisión de algún ilícito; sin embargo, si se demuestra que existen recursos oficiales en dichas acciones, como despensas de gobierno, paquetes del programa alimentario y recursos económicos provenientes de programas sociales, entonces sí, se debe proceder a la investigación del caso y a la multa o sanción correspondiente.

En tanto no se pruebe lo anterior, todo quedará bajo sospecha de ser un encuentro más de partidos previo a la jornada de votación, que se avecina cada vez más y que seguramente traerá consigo uno o dos momentos más en los que se acusarán de todos y se tirarán con todo los actores políticos para buscar desacreditar y llamar al voto de castigo, que ahora yo lo denomino como el voto del odio.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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